lunes, 7 de noviembre de 2022

Revista APLAUSOS: FERRERA TRIUNFA CON ROTUNDIDAD EN LIMA

Revista APLAUSOS: FERRERA TRIUNFA CON ROTUNDIDAD EN LIMA

Cortó dos orejas del cuarto, mientras que Emilio de Justo y Joaquín Galdós se llevaron una.

Corresponsal Jaime de Rivero


La plaza de Acho registró este domingo tres cuartos de entrada, en tarde soleada, para la segunda corrida de la Feria del Señor de los Milagros, en la que ha triunfado con rotundidad Antonio Ferrera, que, tras cortar dos orejas al cuarto de la tarde, salió a hombros por la puerta grande, en tanto que sus alternantes, Emilio de Justo cortó una oreja al igual que Joaquín Galdós.

Se lidiaron seis toros de La Viña y El Olivar, del ganadero Aníbal Vázquez, encastados, nobles y con trasmisión, destacando por su buen juego y movilidad el 2°, 3, 4° y 5°. Al 4° se le dio la vuelta al ruedo.

Con una faena pródiga en oficio, compromiso e inspiración, Antonio Ferrera triunfó sólidamente con el cuarto de la tarde de El Olivar, que fue bravo, noble y repetidor. El diestro español estuvo entregado con el público, destacando por su torería durante toda la lidia, principalmente con los lances a la verónica, los galleos y el quite con el percal a la espalda.  Junto con Joaquín Galdós, brindó un estupendo tercio de banderillas.  

Con la muleta, supo aprovechar el galope inicial para domeñar las embestidas de su oponente, consintiéndolo a media altura para luego bajarle la mano y someterlo con profundidad. Hubo muletazos notables sobrados en gracia, reposo y poderío. Por naturales hizo lo propio, pero con menor intensidad.  Cuando el animal comenzó a pararse, Ferrera puso lo que faltaba, atacándolo para hacerlo embestir y repetir.  Citó a gran distancia para, andando, recibirlo con una estocada que, a pesar de caída, resultó suficiente para que el público exija las dos orejas.

El que abrió plaza de La Viña, probón y escaso de fuerza, se defendió durante los tres tercios, Con la muleta, Ferrera lo tanteó por ambos pitones sin lograr acoplarse con un animal que al primer error se revolvía con peligro.

Emilio de Justo cortó una oreja al segundo de la tarde, un brocho encastado de La Viña, tocado de pitones, que siempre estuvo mirando, midiendo y probando en los engaños. Con la muleta, dominó sus peligrosas acometidas, sometiéndolo por derechazos en varias tandas ligadas. Por el izquierdo, solo pudo lograr pases sueltos porque el animal ya no repetía. Exhibió oficio y valor. Una estocada en lo alto le permitió recibir un trofeo.

El quinto de La Viña, encastado, franco y repetidor de salida, fue bien recibido a la verónica por de Justo, para luego gallearlo hacia el caballo de picar, al que empujó en el puyazo. En el tercio final el toro fue volviéndose tardo y reservón, muy pendiente del torero, que tuvo que recurrir a los toques fuertes de muleta para hacerlo pasar, generando emoción en los tendidos. Si bien instrumentó buenos muletazos por el pitón derecho, no logró redondear las series finales. A la faena le faltó ligazón y un poco más de entrega para sacarle mayor provecho al burel.  Falló con el estoque.

Joaquín Galdós lidió dos de El Olivar. Cortó una oreja al tercero, que tenía prontitud y movilidad. No hubo mayor lucimiento en los tercios iniciales que fueron de tanteo. El inicio de faena fue con molinetes de rodillas empalmados con derechazos, que pronto encendieron a los tendidos. Continuó por el mismo pitón en series toreando con arte y poderío a un toro que llevaba peligro y que en un descuido lo empala. Remató su labor con redondos, pero sin haber intentado por naturales. Finiquitó con un pinchazo y una estocada en el sitio. 

Cerró plaza un manso encastado que fue muy castigado en varas, lo que terminaría mermando sus facultades.  El buen inicio de faena por el pitón derecho, no pudo ser continuado con series rematadas porque el animal se paraba, permitiendo pases sueltos que no lograron unidad.

 

FICHA

Plaza de Acho. ¾ de entrada. 2° corrida de toros. Se lidiaron 3 toros de La Viña (1°, 2° y 5°) y El Olivar (3°, 4° y 6°), bien presentados pero deficientes y tocados de pitones. Encastados, nobles, con movilidad y trasmisión. Antonio Ferrera (silencio y 2 orejas), Emilio de Justo (oreja y silencio) Joaquín Galdós (oreja y palmas) 

 

sábado, 5 de noviembre de 2022

Revista CARETAS: LA PLAZA PROTESTA Escribe JAIME DE RIVERO

 

LA PLAZA PROTESTA  (Revista CARETAS)

La mala presentación del ganado frustró la primera corrida de toros en Acho. Fernando Roca Rey se despidió de la afición, cortó una oreja y salió en hombros. Jesús Enrique Colombo también se llevó un apéndice del bravo “Algarrobo” de La Viña, al que se le dió la vuelta al ruedo.

Escribe Jaime de Rivero

Toro, torero y público son los pilares esenciales sobre los que reposa el toreo, son necesarios e insustituibles, basta que uno falle para que el espectáculo no sea posible. Se debe recordar que toro es el que reúne la edad, el peso y el trapío reglamentario. Y eso no salió por chiqueros el último domingo en Acho, en que, sin aviso previo, se remendó la corrida de Juan Manuel Roca Rey con tres astados de La Viña, que -salvo el sexto- tampoco cumplieron en presencia. Todo ello con la anuencia de la autoridad que es el Municipio del Rímac.

En esta página hemos señalado a la empresa que no debe ofrecer corridas de toros sin toros (“Sin toros no hay paraíso”, Caretas N°2617), porque atenta contra el público que, de los tres pilares, es el más importante. Y lo es porque su dinero banca todo, toro, torero y los que viven de ello. Burlar al público merma la asistencia futura y la supervivencia de la plaza, tal como expliqué en el artículo La Ruina de Acho de 2013.  

El público protestó fuerte en los tendidos, con reclamos, bronca y bocinazos de diverso calibre. Concluido el festejo, el malestar se trasladó a las redes, en donde las quejas han sido numerosas, con comunicados de las peñas El Puntillazo, Centro Taurino de Lima, entre otras.

Al aficionado lo defiende la autoridad, pero esta no cumple su función y, por el contrario, da pase a encierros indecorosos. Con una autoridad fuerte y respetable, la calidad del espectáculo estaría garantizada, tal como ocurre en las principales plazas del mundo.

Pero tampoco podemos desconocer nuestra realidad, en la que existen muy pocas ganaderías que críen toros con el trapío y la regularidad de juego que las haga elegibles para Acho. No hay de dónde encontrar reemplazos. Por ello, rechazar un encierro conlleva a suspender la corrida y devolver el dinero de las entradas, y eso no conviene a la empresa, mucho menos a la autoridad y a la Beneficencia, que también perderían ingresos e impuestos. Entonces, todos bailan el mismo tango.

El problema es de números. En el fondo, los incumplimientos se originan en las condiciones abusivas de alquiler que impone la Beneficencia de Lima, con las que se asigna el 35% de la venta de entradas, que con impuestos elevan el gravamen al 50% de los ingresos. Ni el negocio del oro soportaría un sistema tan usurero, único en el mundo taurino, y que explica –pero no justifica-  los malabares y vivezas para reducir costos y evitar pérdidas.

La Beneficencia debe cuidar al empresario y no exprimirlo sin piedad, pues ello perjudicará la calidad del espectáculo. Es impostergable reestructurar la licitación de Acho como explique en los artículos “Propuestas para la Licitación de Acho 2012” publicado en 2011 y “La Ruina de Acho”.   La propuesta (1) consiste en abandonar el actual esquema cortoplacista enfocado en la recaudación sin importar lo que ocurra en el ruedo, y sustituirlo por uno de larga duración que priorice la calidad como vehículo para aumentar el número de abonados y poder alcanzar ingresos similares para la Beneficencia. No debe ganar quien más dinero ofrezca, sino el que mayor calidad garantice al menor precio posible de las entradas, incluso con una utilidad controlada como ocurre en otras actividades comerciales. Sin esta reforma, la reincidencia y el mayor deterioro serán inevitables.

En cuanto a la corrida, Manuel Escribano poco pudo hacer con su lote, que sirvió solo para los tercios de banderillas en que los tres alternantes se lucieron.

Se despidió de Acho Fernando Roca Rey, una autentica figura nacional que por muchos años hizo campaña en los pueblos, siendo el líder de una generación de toreros que revitalizó la fiesta en el interior, propiciando el auge sin precedentes que hoy existe. El surgimiento de Andrés, no habría sido posible sin esa valiosa camada de toreros entre los que se incluye a Juan Carlos Cubas, Alfonso de Lima, Paco Céspedes, Víctor Hugo Garavito y otros tantos.  

Roca Rey cortó una oreja al quinto de la tarde, tras un gran tercio de banderillas que compartió con su cuadrilla. Con la muleta, aprovechó las buenas arracadas del astado para torearlo dejándosela siempre en la cara y lograr la ligazón de los pases, especialmente, por el pitón derecho. Por el izquierdo no se dejaba, los muletazos fueron de uno en uno. Mató de una estocada arriba y recibió una oreja.  Con el primero, remiso a embestir, poco pudo hacer. Al final de la tarde, fue sacado a hombros de la plaza en reconocimiento a su importante trayectoria.

El sexto fue un gran toro de La Viña, de nombre emblemático para esa ganadería, “Algarrobo” (2), colorado, corto, bajo y de buenas hechuras. Rindió con buena nota en nobleza, fijeza, clase y repetición. Jesús Enrique Colombo, que ya tenía una oreja del tercero, lo toreó principalmente por derechazos en tandas que encendieron a los tendidos. No aprovechó del todo al animal, que pedía que le cuajaran muletazos por abajo para mostrar la real dimensión de su bravura. Pinchó con la espada, perdiendo la salida por la puerta grande. Algarrobo recibió el honor de la vuelta al ruedo.

(1)    El modelo de licitación debe ser modificado para orientarlo a la calidad, premiando al que más y mejores corridas ofrezca y con entradas a menor precio. En este aspecto, la gestión empresarial podría tener una utilidad controlada -como ocurre en otras actividades comerciales-, a fin de mantener una escala de precios accesible que asegure la supervivencia de la afición. Estos son asuntos que los aficionados unidos deberían debatir e impulsar de ser convenientes.  (De Rivero, Jaime. (2012) Propuestas para la Licitación de Acho 2012” ver en: http://eltaurinodigital.blogspot.com/2011/12/propuestas-para-la-licitacion-de-acho.html

 (2) "Algarrobo”, N° 385, con 450 Kg. fue indultado por Vicente Ruiz El Soro, en la plaza de Acho, el 6 de diciembre de 1992, la tarde en que Pablo Salas tomó la alternativa.  El nombre -probablemente de la vaca madre- proviene de los abundantes algarrobos que crecían en la dehesa de la ganadería, ubicada en Jayanca, al norte de Chiclayo. En el bosque de algarrobos, Don Victor Montero Kossuth, fundador de La Viña, mandó construir un pozo de agua y bebedero donde los toros en absoluta libertad, acudían voluntariamente. 

(3)  Sin toros no hay paraíso" ver en: http://eltaurinodigital.blogspot.com/2019/11/revista-caretas-sin-toros-no-hay.html






 

martes, 1 de noviembre de 2022

50 AÑOS DE LA ALTERNATIVA DE RAFAEL PUGA CASTRO Escribe JAIME DE RIVERO

50 AÑOS DE LA ALTERNATIVA DE RAFAEL PUGA CASTRO. 

Escribe JAIME DE RIVERO


Un día como hoy, en 1972, tomó la alternativa de matador de toros en la plaza de Acho, Rafael Puga Castro uno de los toreros mas importantes de la Feria del Señor de los Milagros y de nuestra historia taurina.  

Ostenta varias marcas por encima de los connacionales que han toreado en la feria limeña: es el primero en ganar el Escapulario de Oro* como matador de toros, el que más corridas ha toreado, el que más orejas ha cortado y el único que ha sido premiado con rabo y por partida doble en una misma feria. 

Un dato sorprendente es que el maestro Puga es el único torero que en la plaza de Acho -y probablemente en todas las plazas de primera categoría del mundo-  ha cortado dos orejas y rabo como aficionado práctico, novillero y matador de toros.

En la feria, Rafael Puga también ha sido ganadero, empresario y apoderado, además de representante ante el Consejo Taurino del Rímac, asesor de la Beneficencia, propietaria del coso, y miembro del Patronato de Acho.  

Para conmemorar la efeméride, reproduzco el siguiente texto incluido en mi libro "Morado Y Oro, Historia y Anécdotas de la Feria del Señor de los Milagros" publicado en 2009, que reúne parte de su fructífera trayectoria taurina.   


Rafael Puga: El gran torero peruano

 

El torero nacional que más ha destacado en la Feria del Señor de los Milagros ha sido el matador Rafael Puga Castro, quien obtuvo grandes triunfos durante los años setenta y ochenta. 

Proveniente de una familia taurina, adquirió la afición de su padre Rafael Puga Estrada, fundador de La Pauca, ganadería cajamarquina que en su momento fue considerada la más extensa del mundo. 

En 1964 mató a su primer novillo en Cajamarca y al año siguiente debutó de traje corto en Acho. Durante los años siguientes y sin haberse decidido por la profesión de matador de toros, intervino en varios festejos en el interior del país.



La inestabilidad generada por la Reforma Agraria impulsada por el gobierno militar del General Juan Velasco Alvarado y que atentaba contra el patrimonio familiar, lo hizo inclinarse por el toreo. Así, se vistió de luces por primera vez en la novillada preferial de 1971 y al año siguiente triunfó nuevamente, mostrando finura, clase y temple.

Se convirtió en matador de toros en plena feria, tomando la alternativa el 1 de noviembre de 1972 de manos de José María Manzanares, mediante la cesión del toro “Triunfador” de la ganadería de Las Salinas. José Antonio Gaona fue el testigo. Puga tuvo una buena actuación que se enfrió a causa de las tres estocadas que requirió para finiquitar la faena. Dejó una buena impresión y durante los días siguientes, los aficionados a través de los medios y en la plaza misma, solicitaron a la empresa que comandaba Rovira, una nueva oportunidad para Puga que no llegó a ser concedida.

Una campaña muy intensa por los ruedos del interior le sirvió de preparación para afrontar la feria de 1973. El 11 de noviembre de ese mismo año fue la fecha más importante para su carrera, cuando se enfrentó a “Rebujino” de La Viña, compartiendo cartel con Palomo Linares y Antonio José Galán. Con una faena vibrante en la que se jugó la vida, puso de pie al público que le coreaba: “Torero - Torero” y “Perú - Perú”. Mató de una gran estocada y recibió las orejas y el rabo de su oponente. Salió de la plaza a hombros junto con Fernando Bel, entonces propietario de La Viña, llevando encima el bello poncho con que hizo el paseíllo.

En su segunda actuación, el 25 de noviembre, revalidó su magistral actuación, cortando orejas y rabo a “Tostador” de Las Salinas. Este triunfo le aseguró el Escapulario de Oro de aquel año.

En la feria de 1975, estuvo presente en dos tardes y obtuvo un gran triunfo al cortar dos orejas a un ejemplar de Jaral del Monte al que toreó muy de cerca, exhibiendo su calidad de artista gracias a su bien lograda estética. 

Puga se lució en las ferias de 1976 y 1977, pero la espada le privó de sellar con orejas aquellas buenas actuaciones. Estuvo ausente en la temporada del 1978 y regresó en la última corrida de la feria de 1979, en la que cuajó una faena muy hermosa, llena de torería y mando, nuevamente a un toro de Jaral del Monte. De un metisaca despachó a su adversario, llenando de pañuelos la plaza, pero la autoridad le concedió solo una oreja.

La feria de 1980 fue muy importante para Rafael Puga, en la que se le contrató para tres corridas. En la tarde del 29 de noviembre compartió cartel con Paquirri y El Capea. Sobresalió toreando a un ejemplar de la ganadería de Fermín Bohórquez al que no pudo desorejar por culpa del estoque. 

A la semana siguiente, sustituyó a Ángel Teruel en una corrida que incluyó en el cartel a Palomo Linares y a José Luis Feria Fernández “José Luis Galloso”, obteniendo un éxito contundente. Su mérito fue mayor al de los españoles, tomando en cuenta que ellos lo superaban largamente en número de festejos durante la temporada. Al primero de Atanasio Fernández le realizó una faena en la que sobresalió por su variedad y buen gusto, cortando una oreja. Pero demostró toda su calidad torera con “Marisquero” de Huando, realizando una faena memorable que cerró plaza. Puga salió a hombros por la puerta grande de Acho llevándose consigo tres trofeos, que lo pusieron en primera fila para conquistar el Escapulario de Oro por segunda vez. Sin embargo, días después, una cuestionada decisión del jurado le quitó la posibilidad de disputar el premio, que fue declarado desierto ese año.

Cerró su trayectoria en la feria, el 19 de noviembre de 1989, con una corrida en la que mató a tres toros del hierro de su hermano Roberto Puga, incluyendo uno de regalo.  La tarde transcurrió sin pena ni gloria y el peruano sólo pudo lucirse toreando de capa al último de todos. En agradecimiento recibió una fuerte ovación, pero se negó a ser alzado a hombros en respeto de la categoría de su plaza. El último toro antes del corte de coleta, lo brindó a sus entrañables amigos Federico Uranga, Alfredo Bullard, Gabriel Tizón Barreto y Juan Manuel Roca Rey.

Rafael Puga ha tenido el mérito de ser el primer matador de toros peruano que ha ganado el Escapulario de Oro, imponiéndose sobre los diestros españoles de gran categoría. Su trayectoria en la feria se extendió por 17 años. Intervino en 10 ediciones en las que toreó 21 tardes, matando 47 toros a los que cortó 11 orejas y 2 rabos. Como nota curiosa, jamás se enfrentó en la feria a ningún ejemplar de La Pauca, ganadería que le fue arrebatada a su familia por la Reforma Agraria.

Actualmente se encuentra avocado a su ganadería Camponuevo, gracias a la que ha obtenido importantes triunfos y que junto con las de Juan Manuel Roca Rey, Jaime Tavera, Aníbal Vásquez y, la de su hermano, Roberto Puga -entre otros criadores-, lidera el resurgimiento de la cabaña brava peruana. Asimismo, Rafael Puga promueve diversos proyectos para divulgar la fiesta de los toros en el Perú." 


*Rafael Santa Cruz ganó el Escapulario de Oro como novillero, pues en el año 1948 la Feria del Señor de los Milagros solo estuvo compuesta por novilladas. 


lunes, 31 de octubre de 2022

APLAUSOS -- FERNANDO ROCA REY, QUE DICE ADIOS, Y COLOMBO PRIMERAS OREJAS EN ACHO

FERNANDO ROCA REY CON LOS BANDERILLEROS DE SU CUADRILLA,
TRAS EL LUCIDO SEGUNDO TERCIO DEL 5° TORO DE LA TARDE 

FERNANDO ROCA REY, QUE DICE ADIOS, Y COLOMBO PRIMERAS OREJAS EN ACHO

APLAUSOS

Escribe JAIME DE RIVERO

La mala presentación del ganado condicionó la primera corrida de la Feria del Señor de los Milagros, desarrollada entre justas y fuertes protestas en los tendidos por animales pequeños que no reunieron el peso ni el trapío reglamentario de una plaza de primera categoría como Acho. La anunciada corrida del hierro de Juan Manuel Roca Rey, fue parchada por tres  de La Viña, los que en conjunto fueron chicos y anovillados. Todo ello con la complicidad de la autoridad que no cumple su función de fiscalizar el espectáculo y a la empresa que compra y supervisa el ganado con meses de anticipación. La excepción fue el bravo sexto de La Viña, de correcta presentación, en tipo, al que se le dio la vuelta al ruedo.

Al que abrió plaza, tardo, mirón y reservón, Manuel Escribano no logró meterlo en muleta para ensamblar faena. Solo hubo pases sueltos, de uno en uno, porque el astado se paraba, sin entregarse a embestir. Si sirvió para el tercio de banderillas, que compartió con los matadores alternantes que fueron ovacionados. El cuarto de La Viña fue cambiado por chico y reemplazado por otro similar de Juan Manuel Roca Rey, que mantuvo las protestas y la bronca en los tendidos, restando importancia a todo lo que se le intentó hacer.

Fernando Roca Rey se despidió de los ruedos sin alcanzar el gran triunfo que merecía por su destacada trayectoria en las plazas del interior y haber sido líder de una generación de toreros que revitalizó la fiesta brava en el Perú, llevándola a un auge sin precedentes.  El segundo, protestado de salida, fue pronto y repetidor desde los primeros capotazos, permitiendo un buen tercio de banderillas nuevamente por los tres matadores.  Con la muleta el toro acudía y repetía, pero sin clase ni rematar las embestidas hasta el final del pase, complicando el acoplamiento del torero.  El burel fue perdiendo fuerza y con ello la intensidad de la faena. Pincho tres veces.  

Con el quinto, Roca Rey destacó en un vistoso quite por caleserinas, que fue lo mejor del primer tercio.  Compartió los palos con los subalternos de su cuadrilla, luciéndose todos para luego reunirse en un emotivo abrazo. Con la muleta aprovechó las buenas arracadas del astado para torearlo dejándosela siempre en la cara y lograr la ligazón de los pases, especialmente, por el pitón derecho. Por el izquierdo el toro no se dejaba y, por eso, los naturales fueron de uno en uno. Mató de una estocada arriba y recibió una oreja.

"ALGARROBO", N° 231 DE LA VIÑA
ESTOQUEADO POR JESUS ENRIQUE COLOMBO Y
PREMIADO CON LA VUELTA AL RUEDO 

El venezolano Jesús Enrique Colombo cortó un apéndice por una fenomenal estocada al tercero, un tardo con el que solo pudo acoplarse en las series de derechazos iniciales, pues el astado fue quedándose corto y protestaba cada vez que se le quería llevar largo.   

Al bravo sexto, un colorado de La Viña que tuvo nobleza, clase y repetición, lo toreó principalmente por el derecho, destacando en la serie inicial en los medios, adelantando la pierna una vez arrancado el animal. Series por ambos pitones, remates y adornos se fueron sucediendo con los tendidos encendidos. A la faena le faltó cuajar los muletazos por abajo, por ambos pitones, tal como este buen ejemplar requería para mostrar la verdadera dimensión de su casta y bravura.  Pinchó con la espada, perdiendo la salida por la puerta grande.

 

FICHA: Plaza de Acho. Con ¾ de entrada se lidiaron cuatro toros de Juan Manuel Roca Rey (1°, 3°,4° bis y 5°) y dos de La Viña (2° y 6°), terciados, chicos y anovillados. Protestados excepto el 1° y  6°, al que se le dio la vuelta al ruedo. Manuel Escribano (silencio y silencio), Fernando Roca Rey (silencio y una oreja) y Jesús Enrique Colombo (una oreja y vuelta al ruedo). Fernando Roca Rey salió a hombros de la plaza.

sábado, 29 de octubre de 2022

CARETAS -- LA FERIA DEL REENCUENTRO

 

La Feria del Reencuentro

Regresaron los toros a Acho en la tradicional Feria del Señor de los Milagros que tiene como atractivo central la presentación de Andrés Roca Rey. En la exitosa novillada inaugural, triunfó el español Jorge Martínez cortando una oreja.

Sábado 29 de octubre del 2022 

Escribe JAIME DE RIVERO


El domingo pasado la plaza de Acho reabrió sus puertas para la primera novillada de la Feria del Señor de los Milagros. Fueron más de dos años sin toros, un verdadero calvario para la afición taurina, muy apegada a las tradiciones peruanas que tan perfectamente se reúnen y cultivan en ese auténtico «Archivo de Criollismo» que es Acho, utilizando una frase acuñada por Antonio Garland hace casi un siglo. Esta es la feria del reencuentro de la afición, de los amigos del tendido, pero también del reencuentro con nuestra cultura mestiza y criolla, de la que la tauromaquia es un componente histórico esencial, que debe preservarse por ser parte de nuestra identidad.

En el interregno, la Municipalidad de Lima acondicionó la plaza como hospicio para proteger del Covid a los menesterosos y le llamó la “casa de todos”, iniciativa loable que todos los taurinos respaldaron rebautizándola la “plaza de todos”, pero con desconfianza por el posible manoseo del asunto con fines populistas o antitaurinos, que siempre están a la orden del día. Al margen de ello, Acho cumplió con los desvalidos en la pandemia, como lo ha hecho siempre a lo largo de 256 años, pues gran parte de los ingresos que genera son destinados a las obras de la Beneficencia de Lima, propietaria del coso.

NOVILLADA EXITOSA

Con mucho público en los tendidos se lidiaron seis novillos de Apu Saywa y San Alejandro,  dos nuevas ganaderías de provincia, en donde la afición crece cada día; desiguales de presentación, hubo chicos, otros con hechuras en tipo y el ultimo con buen trapio. El triunfador fue el murciano Jorge Martínez, que demostró oficio, clase y valor con dos bravos y peligrosos astados de Apu Saywa. Es un toreo placeado y pronto a tomar la alternativa que tiene la capacidad de resolver en la cara del animal. Me gustó más con el primero, el jabonero sucio que se vencía por pitón derecho y al que supo torear cruzado, en el sitio preciso para superar ese defecto, sometiéndolo en tandas de naturales bien logradas para luego hacer lo propio por el complicado pitón derecho. La espada le privó de todo premio.



Cortó una oreja del quinto (bis), luego de un trasteo sólido y templado, principalmente por el pitón derecho que fue el más toreable. Redondos y otros adornos fueron suficientes para culminar la obra, la que alargó deliberadamente para forzar un indulto que no procedía. Actitud reprobable que no corresponde a un novillero serio y por la que fue multado por el Juez de plaza, quien también debió sancionar al ganadero debutante por dar una vuelta al ruedo sin permiso de nadie.

El mexicano Rubén Núñez dio la vuelta al ruedo con el noble y repetidor sexto de Apu Saywa, tras una faena por derechazos que fue de menos a más y con la que logró someter con lucimiento a su adversario. Una estocada baja le privó de tocar pelo. Con el tercero de San Alejandro, un burraco justo de facultades, no hubo mayor faena por los sucesivos derrotes y enganchones. 

El nacional Samuel Calderón mostró voluntad y vehemencia que resultaron insuficientes para sacar provecho de sus novillos que fueron sosos y mansurrones.

 

LAS PRÓXIMAS CORRIDAS

Este domingo 30 alternarán tres viejos conocidos de la afición: Manuel Escribano, Fernando Roca Rey y Jesús Enrique Colombo, con toros de Juan Manuel Roca Rey que se anuncian en Acho después de varios años.

El domingo 6 de noviembre es la “Corrida del Arte”, que presenta un estupendo cartel con nuestro compatriota Joaquín Galdós, excelente torero ganador del Escapulario de Oro del año 2018, y los españoles Antonio Ferrera y Emilio de Justo. Los toros son de La Viña y El Olivar del ganadero Aníbal Vázquez, que hoy en día cría lo mejor de la cabaña brava peruana.

El gran cierre de feria es la corrida del 12 de noviembre. Actuará Roca Rey, el mejor torero peruano en cinco siglos de historia taurina, que este año ha tenido una temporada arrolladora en España, con la que se ha convertido en gran figura del toreo. Roca Rey alternará con otro de los más grandes, El Juli; entre ambos suman cinco escapularios, casi nada. Completa la terna Arturo Gilio, que tomará la alternativa de matador de toros. El ganado será español de los hierros del Puerto de Santa María y la Ventana del Puerto.


domingo, 23 de octubre de 2022

CRONICA APLAUSOS --JORGE MARTINEZ PASEA LA UNICA OREJA EN LA NOVILLADA INAUGURAL

REVISTA APLAUSOS --JORGE MARTINEZ PASEA UNICA OREJA EN LA NOVILLADA INAUGURAL EN LA PLAZA DE ACHO.

El mexicano Rubén Núñez dio vuelta al ruedo al fallar con la espada.

 

ESCRIBE JAIME DE RIVERO

Con una novillada con picadores se inauguró la Feria del Señor de los Milagros, que se celebra después de tres años a causa de la pandemia, en la que Jorge Martínez ha sido el triunfador al cortar la única oreja de la tarde al 5to (bis) del hierro de Apu Saywa, del que supo aprovechar el buen pitón derecho -a pesar de que lo miraba- para cimentar una faena sólida con los pasajes más logrados de la tarde. Muletazos templados por abajo, los de adorno y los redondos fueron preludio para matar de un pinchazo y estocada a este encastado ejemplar.

Con el primero de su lote, un bravo jabonero sucio de Apu Saywa que desde los primeros lances se vencía por el pitón derecho, también mostró su oficio e inteligencia para superar las dificultades y terminar toreándolo por ambos pitones, perdiendo trofeos con el acero.

Rubén Núñez dio la vuelta al ruedo con el noble y repetidor sexto de Apu Saywa, tras una faena por derechazos que fue de menos a más, logrando acoplar y someter con lucimiento a su adversario.  Una estocada baja le privó de tocar pelo. Con el tercero, un burraco justo de facultades que no humillaba, no hubo mayor faena por los sucesivos derrotes y enganchones.  

El peruano Samuel Calderón mostró voluntad y vehemencia durante toda la tarde, pero no fueron suficientes para sacar provecho de sus dos novillos, sosos y mansurrones.

 

FICHA:

Plaza de Acho. 1° Festejo de feria. Novillada con picadores.

Con media Entrada. Se lidiaron 2 novillos de San Alejandro (1°, 3°) y 4 novillos de Apu Saywa (2°, 4°, 5° (bis) y 6°) desiguales en presentación y juego. Se le dio vuelta al ruedo al 5° bis. Samuel Calderón (Silencio y Silencio), Jorge Martínez (aplausos y una oreja) y Rubén Núñez (silencio y vuelta al ruedo).

El novillero Jorge Martínez fue multado por el Juez de Plaza por promover indebidamente el indulto del quinto novillo, consideramos que también se debió multar al representante de la ganadería Apu Saywa, que sin merecerlo y sin mediar autorización alguna, ni del juez ni del público, decidió dar la vuelta al ruedo junto con el novillero.

viernes, 17 de diciembre de 2021

Revista APLAUSOS "ANGEL TERUEL, TORERO DE LIMA" Escribe JAIME DE RIVERO



A

ANGEL TERUEL CON EL CELEBRE "PIANISTA" DE LA VIÑA,
AL QUE LE CORTÓ OREJAS Y RABO, EN LA FERIA DE 1970
Dos veces ganador del Escapulario de Oro de la Feria del Señor de los Milagros (1969 y 1970), fue uno de los toreros predilectos de la afición limeña en los años 70 y uno de los mejores de su brillante generación

Escribe JAIME DE RIVERO


La relación de Ángel Teruel con la afición de Lima fue inmediata e imperecedera, de esos fenómenos inusuales que suceden cada tanto tiempo. La gracia y simpatía del torero madrileño caló hondo en la afición desde su debut en Acho en 1968 y, desde entonces, no hubo tarde en que no se le recibiera con admiración y cariño incondicionales. Su buena planta, enorme valor y profundo conocimiento de la técnica y del toro, elevado a un concepto refinado del toreo, lo convirtieron en un gran protagonista de la feria limeña de aquellos años.  

Teruel respondió de igual manera con su constante gratitud y siempre, donde estuvo, resaltó la importancia de Acho en el mundo taurino. Y es que, a diferencia de otras latitudes, Lima supo apreciar y reconocer precozmente las virtudes de su toreo clásico haciéndolo en muy poco tiempo, un par de años si acaso, “Torero de Lima”, riguroso distintivo que hasta entonces solo había sido concedido a Luis Procuna y Antonio Bienvenida. 

En el ámbito de la Feria del Señor de los Milagros, participó en siete ediciones, se presentó en 15 tardes en las que lidió y estoqueó 33 toros, recibiendo ovaciones en ocho oportunidades. Cortó 11 orejas y un rabo, y abrió cinco veces la puerta grande del viejo coso. Conquistó consecutivamente dos Escapularios de Oro del Señor de los Milagros, en los años 1969 y 1970, lo que ningún otro torero consiguió en el siglo XX.  

Actuó por primera vez en la feria el 10 de noviembre de 1968, alternando con Diego Puerta y Manolo Martínez, con toros de Jaral del Monte y Salamanca. Aquel año intervino en tres corridas y obtuvo un resultado positivo en todas ellas, sumando dos vueltas al ruedo y dos orejas, pero sobre todo, dejó sembrado en el corazón de cada aficionado la impronta de su fino arte torero.  

Al año siguiente tuvo dos tardes en Lima, triunfando con rotundidad en la sexta corrida al cuajar una gran faena al toro “Gavilán”, perteneciente al hierro de Yéncala. Sin lucir en el primer tercio, brilló con las banderillas sobre todo en un arriesgado par saliendo de tablas, clavándolas en la cara misma del burel. En los lejanos medios toreó como los grandes; destacaron sus derechazos a pies juntos llenos de pulcritud, hondura y sentimiento. Pocas veces se ha visto a Acho vibrando de esa manera. Pinchazo, media y descabello terminaron con su adversario. Dos orejas y una salida a hombros acompañado de Francisco Rivera “Paquirri”, le permitieron conquistar el Escapulario de Oro de aquel año.   

En 1970, Teruel llegó más cuajado tras una muy buena temporada española. El 1 de noviembre fue la tarde más completa que el madrileño tuvo en Acho. Alternó con Palomo Linares y Miguel Márquez, ante toros de La Viña. Aquel día se encontró, afortunadamente, con el célebre Pianista, un bravo sobrero de 522 kilos que salió en quinto lugar. Con el capote lanceó por verónicas y quitó fenomenal por chicuelinas. En banderillas realizó tres series distintas: al cuarteo, de poder a poder y de dentro afuera, las que convirtieron la plaza en un hervidero. Cuando brindó al público, alguien en el tendido alzando la voz predijo: “Teruel: ¡faena del recuerdo!”. Y sí fue. Con temple y mando, toreó magistralmente por derechazos como también por naturales, todo ello sobrado en empaque y torería. Una faena completa, maciza y contundente por la que, en medio de la locura colectiva, recibió dos orejas y rabo. Obtuvo por segundo año consecutivo el Escapulario de Oro.  

En 1971 se formó en Lima la peña femenina que enarbola su nombre y que se mantiene vigente hasta la actualidad, siempre liderada por las hermanas Ena y Techy Moyano Murguía. Aquel año, su paso por la feria limeña fue discreto.  

Tras cinco años de ausencia retornó en 1976, año en que tuvo una importante campaña en España. El infortunio lo acompañó en su primera actuación y resultó cogido seriamente por un astado de Yéncala. A pesar del percance, continuó hasta acabar con su oponente. Luego pasó a la enfermería de donde no salió más, no pudiendo continuar en la feria. Al año siguiente participó en dos tardes en las que no tuvo suerte con los lotes. 

Su última feria fue la de 1980. La tarde del 2 de noviembre de aquel año, reafirmó su maestría dentro de un cartel exquisito integrado por José Mari Manzanares y Pedro Gutiérrez Moya “Niño de la Capea”. Ante un toro de la ganadería española de Atanasio Fernández, realizó una larga faena en la que demostró su calidad de maestro. A pesar de que un aviso y tres intentos le privaron de los trofeos, fue invitado a dar la vuelta al ruedo.  Su última actuación en Acho se dio el 30 de noviembre, tarde en la que tuvo un formidable tercio de banderillas compartiendo los palos con Paquirri. 

Teruel también hizo de fugitivo en Lima, a raíz de no presentarse en la corrida del domingo 7 de diciembre de 1980 en la plaza de Acho. El madrileño se negó a torear porque según su contrato debía lidiar toros de Huando y de un hierro español. Como el sorteo no le favoreció con esas reses, decidió no torear. La autoridad de la plaza formuló una denuncia y al final de la tarde se ordenó su arresto por 48 horas, sanción injusta y abusiva de una autoridad intransigente. Los agentes de la Guardia Civil lo estuvieron buscando por los hoteles de la ciudad sin poder hallarlo, pues avisado por la empresa, Teruel había huido a escondidas para alojarse en casa de un amigo, tomando al día siguiente el primer vuelo de regreso a España.  

Junto con Antonio Bienvenida son los únicos de los llamados “Toreros de Lima” que se han encerrado con seis toros en Acho. Aunque a diferencia de Bienvenida, que lo realizó durante la Feria del Señor de los Milagros, Ángel Teruel lo hizo en la corrida de la Facultad de Medicina de San Fernando, el domingo 27 de febrero de 1972. Aquella fue una verdadera gesta de entrega, en una tarde de sofocante calor veraniego, en la que el diestro español estuvo a punto de desvanecerse en varias oportunidades. Cortó cuatro orejas y un rabo, triunfando rotundamente con el sexto, Peruano, de Mimiahuapam, entre gritos de ¡torero! ¡torero! que remecían los cimientos de la vieja plaza.  

El cariño que Teruel profesó a la afición limeña se manifestó también en sus intentos por instituir, en 1971, una corrida goyesca de la jerarquía de las que se solían hacer en Madrid o Ronda. El proyecto de Teruel estaba concebido a manera de homenaje a la fundación de Lima, pero lamentablemente nunca se concretó.