domingo, 4 de diciembre de 2016

ROCA REY CORTA CUATRO OREJAS Y GANA ESCAPULARIO DE ORO Escribe JAIME DE RIVERO


Agencia EFE publicado en el diaro ABC y otros de España

Escribe Jaime De Rivero

Andrés Roca Rey y José María Manzanares han sido los grandes triunfadores de la quinta y última corrida de toros de la Feria del Señor de los Milagros, al haber cortado cuatro y dos orejas respectivamente, a un buen encierro de Garcia Jimenez, justo de presentación, noble y bravo, destacando  los lidiados en 3°, 5° y 6° lugar. 

Morante de la Puebla cortó una oreja al primero de la tarde,  al que recibió con finos lances a la verónica que son de sello propio. Inició su trasteo con pases de tanteo para continuar por el pitón derecho por el que el toro humillaba y embestía con más clase. Centró la faena en ese pitón, con derechazos rematados con el de pecho. Molinetes y otros pases de adorno fueron el preludio de una estocada en lo alto que tumba al toro sin puntilla. Faena corta que se premió con una oreja.

Con el cuarto que es abanto de salida, no hay nada con el capote porque el torero no se acopla. El de la Puebla Inició la faena con pases de tanteo a un toro que se movía pero sin mayor trasmisión, comprobando que por el izquierdo se reserva sin permitir lucimiento. Por el derecho acude con más claridad pero Morante no se acopla a sus embestidas. Mató de una estocada caída y atravesada,   

José María Manzanares estuvo cumbre en Lima. Al segundo, que embestía con prontitud, galope y nobleza, lo recibió por verónicas templadas que arrancaron los primeros aplausos.  Tras la pica y las banderillas, inició el tercio final toreando por derechazos siempre llevándolo templado hasta atrás. Por el izquierdo se quedaba corto, por lo que retornó al derecho por donde instrumentó buenos pases de mano baja. Faena corta de acuerdo a la fuerza de su oponente. Pinchó tres veces, dos recibiendo y una al volapié, para luego acabar con el toro de otro volapie. 

La lidia al bravo quinto fue un compendio de bien torear. El toro mostró su calidad y bravura desde los primeros lances a la verónica del alicantino que fueron ovacionados. Después de la buena vara de Cesar Caro, corta y precisa, vino el quite por chicuelinas de manos bajas, recordando a las de su padre, que tantas veces triunfó en Acho.  La faena de muleta fue colosal por la pureza y profundidad de su trasteo.  Citaba al toro a varios metros de distancia para embarcarlo con muletazos lentos, largos, y suaves, aprovechando la movilidad y el recorrido que tenía el astado, que peleó en los medios durante toda su lidia.  El torero intercalaba las series de derechazos con las de naturales, porque el toro era muy bueno por ambos pitones. Cada muletazo fue limpio, sin enganchar y llevando templado al toro por abajo. Un trincherazo de cartel frente al tendido 4 fue el broche final de la obra entre gritos de !Torero! !Torero!. Con una estocada arriba y fulminante, en la suerte de recibir, cortó las dos orejas y dio una lenta vuelta al ruedo en medio de una inmensa ovación.

El tercero, bravo, pronto pero gazapón, no permite que Roca Rey se luzca en el toreo de capa que es una de sus fortalezas. Tras la vara y las banderillas, el toro acude a los llamados pero no es fácil el acople y Roca Rey lo va metiendo en muleta de a pocos. La clave de la faena es llevar al toro embebido en la muleta a milímetros del hocico, pero si se le separa se desentiende y se descordina.  De ese modo Roca Rey logró buenos muletazos, largos, templados con el toro barriendo la arena. Lo citó descolocado y el toro se le quedó cortó con peligro, sacándoselo de encima con recursos incluidos hasta dos cambiados por la espalda, logrando réditos del mal momento. La estocada caída, fue de efectos fulminantes y la plaza pidió las dos orejas que le concedieron.

Después de la gran faena de Manzanares al quinto, Roca Rey salió decido a todo con el sexto, que era bravo y codicioso. Brilló en las verónicas de rodillas que remató con una larga cambiada que levantó al público de sus asientos. Una vara corta dejó al bravo crudo para que el peruano pueda lucirse en el quite por gaoneras. Tras un buen tercio de banderillas, inició citando de rodillas desde los medios para recibirlo con la arrucina y continuar con derechazos ligados. Lo toreó por ambos pitones, destacando el derecho, por donde lo hizo hasta sin la espada de ayuda. Se puso de rodillas nuevamente, resultando cogido sin consecuencias. Recurso innecesario cuando lo conveniente era ahondar en el toreo fundamental, porque el toro tenía muchísima calidad, recorrido y, sobre todo, mayor poder y trasmisión que sus hermanos. Mató de una estocada arriba con la que le concedieron las dos orejas.

Concluida la tarde, el Jurado designó a Andres Roca Rey como ganador del Escapulario de Oro del Señor de los Milagros 2016, convirtiéndose en el primer torero peruano que lo gana en dos ocasiones y junto con Ángel Teruel, los únicos que los han obtenido en forma consecutiva. El Escapulario de Plata fue para “Veranozo” de la ganadería Garcia Jimenez, lidiado hoy en 5to lugar por José María Manzanares.

jueves, 1 de diciembre de 2016

CARETAS "LA GRAN TARDE DE ACHO" CRONICA 4° DE ABONO


El magisterio inagotable de Enrique Ponce volvió a estremecer Acho.  
Enrique Ponce y Alejandro Talavante remecen los cimientos de Acho con faenas de antología y 
el público rendido a sus pies.

Revista Caretas
Escribe Jaime de Rivero

La plaza de Acho volvió a ser la de siempre. La que vibra, estalla y retumba como en las épocas doradas de Manzanares y el Capea, o de Manolete, Procuna y Bienvenida. Dos figuras del toreo en estado de gracia, Ponce y Talavante convirtieron la emoción en fervor, la pasión en delirio y el toreo en lo que siempre debe de ser, un arte de inigualable dimensión. 

La emblemática ganadería Juan Pedro Domecq se volvió a lidiar en Lima después de 16 años; un encierro bien presentado, noble y bravo, al que le faltó una pizca de transmisión para redondear. Todos embistieron -lo que no es usual-, permitiendo la gran tarde de toros.

Al que abrió plaza, que le costaba humillar en los primeros tercios, Ponce lo toreó a su aire, sin exigirle en las primeras series para luego, de poco a poco, bajarle la mano hasta hacerlo humillar, llevándolo largo, por el pitón derecho que fue el mejor. Con una estocada arriba, en el sitio, cortó la primera oreja.

La faena al cuarto fue una genialidad del Torero de Lima, no sólo por la composición estética sino por el esmero que empleó desde los primeros tercios. Construyó una faena cumbre a un toro que era remiso y al que hizo romper, que no es otra cosa que entregarse a embestir con franqueza hasta el final, línea divisoria que separa a los bravos de los mansos. La faena abundó en derechazos y naturales, lentos, ligados y rematados con los de pecho, largos y eternos, en medio de los gritos de ¡Torero! ¡Torero! y una sensación indescriptible que se apoderó equitativamente de toda la plaza y que el valenciano, con 17 ferias a cuestas y 25 años de toreo en Lima, sabe provocar como ningún otro.   

Cuando todo se creía consumado, el toro sometido y la plaza rendida, apareció la sombra negra de su toreo. La espada ¡la maldita espada! impidió nuevamente refrendar la genialidad de su obra con trofeos. Es inconcebible que un diestro tan formidablemente dotado para el toreo no haya podido dominar la suerte suprema después de tantos años y por la que ha perdido tantas puertas grandes. 

La vuelta al ruedo fue tan larga como apoteósica. Y al final, solo, en el centro del anillo, recibió una ovación atronadora de una multitud enardecida que lo reafirma, una vez más, como su torero predilecto. 
 
"Ponce es del once"  se escuchó en sol, donde el poncismo es incondicional.
Talavante estuvo soberbio con el primero, justo de presencia y fuerzas, que acudía con nobleza a los engaños. La faena transcurrió de menos a más, logrando los muletazos más limpios de la tarde pero que no terminaron de calar porque que el toro no transmitía lo suficiente. De un metisaca y una estocada tumbó al juanpedro, recibiendo una cerrada ovación.

La gran faena llegó con el bravo quinto, el mejor del encierro, al que citó de rodillas para recibirlo con pases y cambiados que estremecieron a la concurrencia. Continuó por naturales y derechazos, alternándolos con adornos, siempre llevando al burel cocido a la muleta y aprovechando su largo recorrido. 

Talavante hizo antología del arte de torear con series de seis y siete naturales sin moverse del sitio, causando verdadera conmoción. Terminó como empezó: luciéndose de rodillas y el arrimón final. Toreo de temple, mando y gusto, y sobre todo, de sello propio. De no haber pinchado, no se sabe qué habría ocurrido. Le dieron una oreja, y en medio del alboroto y la apoteosis, una interminable vuelta al ruedo.

Completaba la terna Joselito Adame, que es un buen torero pero nunca de la jerarquía de sus prodigiosos alternantes. Cortó una oreja al tercero y dejó ir un gran toro, el sexto, que en otras manos habría formado desorden.

Sin duda, las faenas de Ponce y Talavante han de sumarse a los machones gloriosos que sostienen la historia de la plaza, a los que aludía metafóricamente el incomparable Manuel Solari Swayne. En otros tiempos, se los habrían llevado a hombros por la puerta grande, aún sin cortar las dos orejas.


domingo, 27 de noviembre de 2016

PONCE Y TALAVANTE REMECEN LIMA --Escribe Jaime de Rivero

PONCE Y TALAVANTE REMECEN LIMA

Escribe Jaime de Rivero

Crónica para Agencia EFE, publicada por ABC, El Mundo, Terra y otros de España.

Una gran corrida de Juan Pedro Domecq permitió una gran tarde de toros en la cuarta corrida de la Feria del Señor de los Milagros en la plaza de Acho. Enrique Ponce, Alejandro Talavante y Joselito Adame, cortaron una oreja cada uno al bien presentado encierro de Juan Pedro Domecq, que embistió con clase, nobleza y bravura, destacando los corridos en 3,°4°, 5° y 6° lugar.

Enrique Ponce es Torero de Lima y lo demostró una vez más en Acho. Le cortó una meritoria oreja al que abrió plaza y que tenía la virtud de la movilidad.  La faena la estructuró por ambos pitones, aprovechando el recorrido del astado, sin obligarle ni presionarle.  Faena sobria por encima de las condiciones del toro, que le permitió pasear la primera oreja de la tarde.

El cuarto, colorado y bravo, embestía con prontitud y codicia los engaños. Los primero tercios fueron de estudio y  tanteo.  Con la muleta, el valenciano brindó una faena colosal llena de emoción y dominio, superando las dificultades del toro que en los primeros lances acudía con la cara alta. Ponce manejó los tiempos y la fuerza del toro con total precisión, calibrando una faena maciza por el dominio, el empaque y la rotundidad. Toreó por derechazos y siguió por naturales, de uno a uno, dejando la muleta muerta en la cara para llevarlo toreado hasta detrás de la cadera, ante la algarabía del público  que le gritaba ¡Torero! ¡Torero!. Las poncinas y el abaniqueo final  fueron el colofón de la gran faena que el estoque y el descabello impidieron coronar con trofeos, dando una vuelta al ruedo apoteósica con la plaza entregada a sus pies.

Alejandro Talavante reafirmó en Lima porque es uno de los grandes triunfadores de la temporada española. Estuvo aseado con el segundo de la tarde, con el que no llegó acoplarse del todo. La gran faena llegó con el quinto, un toro serio, hondo y cuajado, que fue el más bravo del encierro, y al que Talavante comprendió de principio a fin. Inició la faena de rodillas exponiendo muchísimo y poniendo la plaza de cabeza. La faena se soportó en el toreo fundamental por ambos pitones, como en los adornos, especialmente los cambiados y las arrucinas que ya son sello propio del torero. Un arrimón final puso la plaza a hervir. Mató en el segundo intento y cortó una oreja de ley. 

Con valor, esfuerzo y entrega, Joselito Adame cortó una meritoria oreja al tercero de la tarde, logrando muletazos de buena factura a buen toro, que fueron coreados por un público a favor. Una estocada caída no fue óbice para que le concedan el trofeo. Con el sexto, el diestro mexicano estuvo voluntarioso, lidiando en cercanías pero sin poder redondear faena con un gran toro de Domecq.


sábado, 26 de noviembre de 2016

LOS JUANPEDROS EN LA HISTORIA DE LA FERIA LIMEÑA Escribe Jaime de Rivero


Escribe Jaime de Rivero

La ganadería Juan Pedro Domecq es, seguramente, la mas importante en la historia del toreo, por el rol trascendental que ha tenido en la evolución de la tauromaquia a lo largo de varios siglos, conduciendo y transformando la bravura original de las castas fundacionales vasqueñas y vistahermosinas, hasta nuestros días.

Juan Pedro Domecq es la ganadería española que más ha lidiado en la Feria del Señor de los Milagros con 24 ejemplares hasta la fecha. De todas las ganaderías extranjeras que han participado en la feria morada, es la que se ha lidiado en más ediciones, 7.  

Teniendo como ganadero a Juan Pedro Domecq Diez, debutó en Acho la tarde del 30 de octubre de 1960, en un cartel cumbre con Antonio Ordoñez, Diego Puerta y Curro Romero.  El primer juanpedro que se lidió en la feria se llamó “Asistente” y correspondió a Antonio Ordoñez, quien resultó cogido en la ingle mientras concluía la faena de muleta. Con sangre en la taleguilla entró a matar, para luego ingresar a la enfermería a donde le llevaron la oreja concedida por el público. 

En la edición de 1961. Jaime Ostos, Curro Romero y Paco Camino lidiaron un encierro completo de Juan Pedro Domecq.

La ganadería jerezana repitió en Lima en los años 1962 y 1964 alternando con otras ganaderías españolas y locales.

En la feria de 1980, se lidiaron cinco astados de Juan Pedro Domecq, pero en distintas corridas, pues los estragos del viaje no permitieron completar un lote parejo como tampoco a los de Fermín Bohorquez, Antonio Perez y Atanasio Fernández que también se importaron de España. A pesar de que ese año los escapularios fueron declarados desiertos por el Jurado, sobre todos los toros brilló el bravo “Reservado”, estoqueado en sexto lugar por el matador Rafael Puga, en la sexta corrida de abono.

El 26 de noviembre del 2000, regresaron los juanpedros a la feria limeña. Lidió junto con el hierro de Parlade, también bajo el dominio de la familia Domecq, destacando precisamente el bravo “Halcón” al que Enrique Ponce le cortó  el rabo, el último que se ha concedido en Acho.

En el 2001 visitó Lima Juan Pedro Domecq Solis, quien dictó una conferencia magistral sobre la crianza del toro bravo, explicando a profundidad los estudios que había desarrollado a lo largo de 31 años, especialmente sobre la transmisión hereditaria de los caracteres de la bravura en el toro de lidia, y que están plasmados en una obra fundamental  "Del Toreo a la Bravura" que publicó en 2010, meses antes de fallecer en un accidente de carretera.

viernes, 25 de noviembre de 2016

EL DR. BAZAN ZENDER CONFERENCIÓ SOBRE LOS TOREROS MAS IMPORTANTE EN LA HISTORIA DE ACHO

El Dr. Carlos Bazán Zender en plena ponencia por los 250 años de la plaza de Acho
El miércoles 23 de noviembre se llevó a cabo la conferencia "LOS PRINCIPALES TOREROS DE LA HISTORIA DE ACHO" a cargo del reconocido cronista e investigador de la historia taurina peruana, el Dr. CARLOS BAZAN ZENDER, como parte del ciclo de conferencias organizadas por la Sociedad de Beneficencia de Lima Metropolitana y la Comisión Organizadora de las Actividades Conmemorativas de los 250 años de la Plaza de Toros de Acho.

El Dr. Bazán Zender, quien también es presidente del centenario Centro Taurino de Lima, realizó presentación magistral sobre los toreros que más han aportado a la historia de la plaza de Acho y a la evolución del toreo a lo largo de tres siglos, destacando a las grandes figuras y maestros que actuaron en el ruedo rimense desde el año 1766 hasta nuestros días.

El próximo Miércoles 30 de noviembre, a las 8:00 pm el Dr. Jaime de Rivero ofrecerá la conferencia “LA ARQUITECTURA DE ACHO Y SUS MODIFICACIONES EN 250 AÑOS”, que estará acompañada de fotografías, planos y documentos inéditos provenientes de distintas colecciones privadas. La cita también es en el Centro Español del Perú, en la Av. Salaverry Nº 1910, distrito de Jesús María, Lima.

jueves, 24 de noviembre de 2016

CARETAS -- "LO QUE HAY Y LO QUE FALTA" CRONICA 3ª CORRIDA DE ACHO

Alberto Lopez Simon
Alberto López Simón y Joaquín Galdós cortaron 
una oreja cada uno a la corrida de Zalduendo en la tercera corrida de abono.

Revista Caretas
Escribe Jaime de Rivero

El mano a mano del domingo pasado en Acho era para mayor triunfo de los espadas. El encierro de Zalduendo, ganadería española que repitió por segundo año consecutivo, estuvo bien presentado de acuerdo a la morfología de su encaste. Con edad, cara y pitones, fueron aplaudidos de salida. La corrida funcionó. Los seis embistieron con sus matices y a todos se les pudo cortar orejas, dejando la sensación de que la dupla pudo dar más dentro de una tarde que fue ligera y entretenida.

Alberto López Simón, que el año pasado regresó del olvido con tres puertas grandes en Madrid y que esta temporada es líder del escalafón español, supo sacar partido a su lote que era el más complicado, demostrando que no en vano ha toreado 68 tardes este año.

El que abrió plaza, abanto y justo de fuerzas, no le permitió acoplarse con el capote. Concluidos los primeros tercios, inició con pases de recibo llenos de emoción para luego instrumentar series de derechazos, cortas, de tres muletazos y el de pecho, siempre dejando la tela puesta en la cara del toro para poder ligar. Así logró los mejores muletazos sobre todo por el pitón derecho. Un pinchazo, una estocada y cuatro descabellos, redujeron su buena labor a una ovación desde el tercio.

Al tercero de bonita lamina, que galopa y repite codicioso en los engaños, López lo cuida sin exigirle durante los primeros tercios. La faena se inicia por estatuarios y muletazos rodilla en tierra que generan las primeras ovaciones. El toro transmite pero no tiene recorrido, por lo que la lidia se desarrolla en cercanías, ligando en corto aprovechando que el animal se desplaza.  Pierde el trofeo con la espada, recibiendo una ovación.

Joaquin Galdos
Con el quinto, colorado ojo de perdiz que no permite lucimiento en los primero tercios, López Simón inicia la faena en las tablas para luego torearlo de rodillas ligando hasta ocho muletazos. El toro se queda corto y el diestro porfía en cercanías para extraerle muletazos de uno en uno pero sin rotundidad. Las manoletinas son el preludio de una estocada entera, certera, de rápido efecto, con la que le conceden una oreja generosa, pero pedida por la mayoría. Arrancó el trofeo a punta de oficio, pero como torero se mostró anodino e insípido, sin poder convencer, quizá por esa falta de sello propio que lo distinga y que si tienen otros toreros de su nivel.

Joaquín Galdós no estuvo ni bien ni mal. Y eso es lo preocupante por la posición en la que está en España y su aspiración de llegar a ser figura del toreo. 

Condiciones le sobran, tiene técnica, arte y calidad, pero no es suficiente para como están las cosas.  Hoy en día, la fiesta es más dura y exigente que nunca y los aspirantes se están jugando la vida por llegar a la cima.  Este es uno de los efectos del “Fenómeno Roca Rey”, que como lo hemos dicho en esta página, ha puesto de cabeza del escalafón, obligando a las figuras a dar la cara y ponerse en el sitio con mayor exposición, como El Juli o Talavante, o hasta los más artistas como Morante de la Puebla, que dejan a un lado la jindama y arriesgan porque los de atrás aprietan. O como Gines Marin que también tiene altas aspiraciones y hace dos domingos se metió un arrimón innecesario con el peligroso sexto de Camponuevo, solamente para justificar su presencia en Acho. 

Si el objetivo es la cumbre, el camino ya ha sido trazado por los que lo están transitando y por ahí han de ir todos los que quieran llegar o mantenerse, y con el toro que salga que no siempre será el dulce y boyante.

Al segundo de la tarde, que acomete al galope, Galdos lo recibe a la verónica arrancando los primeros aplausos. Tras una buena vara de Cesar Caro, brilla en el quite por chicuelinas. Inicia faena con doblones toreros en el tercio, para luego probarlo por ambos lados, siendo el izquierdo el más potable. Por eso, la faena se sustenta por ese pitón, por naturales de buena factura con sus adornos. Una estocada caída en la suerte contraria, reduce su labor a una fuerte ovación.

Al cuarto, que acomete humillado y con codicia desde los primeros lances, lo cuida llevándolo al caballo. No hay quite y las banderillas son de trámite. Se demora mucho en entender al toro, ¡media faena! ...hasta que le encuentra el sitio con series cortas de tres muletazos, atacándolo para que repita y se entregue a embestir por abajo. Con una estocada en lo alto, el toro rueda sin puntilla y le conceden una oreja justa y precisa.

El sexto, negro, serio y bien armado, sale con mucho poder y no es fácil de parar. El de a caballo le pega duro y lo deja aplomado para la muleta, bajo la anuencia del matador. El toro se defiende haciendo muy difícil la lidia y el público arremete contra el torero. Porfía por ambos pitones, pero sin mayor trascendencia. Silencio tras la estocada.
Recortadores por primera vez en Acho

lunes, 21 de noviembre de 2016

CICLO DE CONFERENCIAS POR LOS 250 AÑOS DE LA PLAZA DE ACHO


CICLO DE CONFERENCIAS POR LOS 250 AÑOS DE LA PLAZA DE ACHO

La  Sociedad de Beneficencia de Lima Metropolitana y la Comisión Organizadora de las Actividades Conmemorativas de los 250 años de la Plaza de Toros de Acho, invita a todos los aficionados al ciclo de conferencias organizadas con motivo del aniversario de la plaza, a realizarse en el Centro Español del Perú, Av. Salaverry N° 1910, distrito de Jesús María, Lima:

Miércoles 23 de noviembre de 2016, 7:30 pm
"LOS PRINCIPALES TOREROS EN LA HISTORIA DE ACHO”, que será ofrecida por el  Dr. Carlos Bazán Zender.

La conferencia tratará sobre el aporte de los principales toreros a la historia y evolución de la plaza de Acho, desde el toreo a caballo del Indio Cevallos hasta nuestros días.

El Dr. Bazán es médico de profesión y Presidente del Centro Taurino de Lima. Ha sido cronista taurino del diario Expreso y en el campo de la investigación ha publicado el libro "De Toreros y Gitanos".


Miércoles 30 de noviembre de 2016, 7:30 pm.
"LA ARQUITECTURA DE ACHO Y SUS MODIFICACIONES EN 250 AÑOS" que será ofrecida por el Dr. Jaime de Rivero Bramosio.

La Conferencia abordará las principales modificaciones de la plaza, desde su diseño original hasta nuestros días, con proyección de fotografías, planos y documentos inéditos.

El Dr. de Rivero es abogado y cronista taurino de las revistas Caretas y Aplausos, y de Agencia EFE. Es autor de los libros "Morado y Oro. Historia de la Feria del Señor de los Milagros", "Feria del Bicentenario de la plaza de Acho -1966”, “Enrique Ponce, 20 años de Toreo en Lima” y “Derecho y Cultura Taurina”.

El ingreso es libre.