lunes, 19 de diciembre de 2011

DIARIO "EXPRESO": 2° PARTE BALANCE DE LA FERIA DEL SEÑOR DE LOS MILAGROS 2011



UN ASUNTO PENDIENTE: LOS TOROS
  •    El público asistió en buen número a Acho
  •    El ganado fue el punto débil de la feria
  •    La Municipalidad de Lima debe licitar la feria de 2012
Por JAIME DE RIVERO B.

El ganado lidiado
Los toros decepcionaron en cuanto a su presentación, salvo la última tarde.  La nota común fue la poca fuerza, no acometieron con clase al caballo y casi no fueron picados. La integridad de la fiesta reposa en el toro íntegro, con edad, peso y trapío. Sin embargo, la autoridad aprobó reses que no reunían esas condiciones reglamentarias.

Toros colombianos
Se lidiaron cuatro encierros de los mismos propietarios de La Ahumada, que mucho se ha lidiado en Acho en los últimos años. La novillada de La Ahumada tuvo buena presentación, con muchos kilos, pero trajo dificultades a los novilleros.

Las dos primeras corridas fueron disparejas en presentación. La primera combinó ejemplares de La Ahumada y San Esteban de Ovejas que defraudaron salvo dos buenos: el tercero “Ecuador” y el cuarto “Lirio”, lidiados por David Mora e Iván Fandiño, respectivamente.  La segunda corrida fue de San Esteban de Ovejas, incluyó dos novillos indignos de Acho que fueron muy protestados. Destacó el lote de Fandiño, quien perdió un triunfo grande con reses que eran de dos orejas.

La corrida de Sebastián de las Palmas que cerró feria, tuvo la mejor presentación de todo el ciclo. Todos embistieron, destacando los cuatro primeros, sobre todo “Dudoso”, lidiado por Daniel Luque. También tuvo buen fondo el segundo del lote de El Fandi. La tarde fue triunfal con corté de cinco orejas y dos toreros a hombros.

Único hierro peruano
Los de Roberto Puga tuvieron la presentación más baja del ciclo. Con buenas hechuras, pero chicos, sin fuerzas ni transmisión. Un encierro que debió cuidarse con mayor esmero, o no lidiarse completo para evitar una exposición que terminó en bronca. En cuanto al juego, fueron nobles y aguantaron faena a pesar de su blandura. Destacaron “Favorito“, desorejado por Enrique Ponce, y el lote de Perera. Se cortaron cuatro orejas y dos diestros salieron a hombros del coso.

Escapulario de Plata
El jurado otorgó el premio a “Dudoso” de Sebastián de las Palmas, lidiado por Daniel Luque en la última corrida, que fue muy bravo el tercio final. Otros que pudieron recibir el premio fueron los nombrados “Ecuador” y “Lirio” de San Esteban de Ovejas, que también fueron bravos con la tela roja.

La empresa
A pesar de que Acho ya era la plaza más cara del mundo, este año la empresa volvió a elevar los precios. Además, no los redujo cuando se anunció que no vendrían los dos toreros más caros del escalafón: El Juli y Manzanares, a quienes mantuvo en los carteles hasta octubre para vender más abonos. Presentó varios toros indignos de Acho, incluso algunos del año anterior que habían estado corraleados. Así, muchos aficionados optaron por no ir a los toros. En reemplazo captó un público nuevo pero sin conocimientos.

La empresa es responsable del espectáculo, es quién compra los toros y vende las entradas. Sus accionistas son ganaderos, y por tanto, sabían plenamente las condiciones de los animales adquiridos y como llegarían a Acho, en noviembre, e igual dieron la corrida. Si no se contaba con encierros aparentes, se debió suspender la corrida o devolver el dinero a los que no estuviesen de acuerdo.

La empresa acertó al recomponer los carteles manteniendo su atractivo para los buenos aficionados, permitir el ingreso gratuito de menores, llevar gente a la plaza, difundir la feria y en su contribución a la defensa legal de la fiesta. 

La autoridad
No cumplió con su misión fundamental que es controlar el espectáculo y hacer cumplir el reglamento. No defendió los derechos del aficionado al dar pase a reses que no reunían las condiciones exigidas para una plaza de primera categoría.

El juez repartió orejas durante toda la temporada, especialmente en la última corrida. Si acertó en negar el toro de regalo que ofreció Fernando Roca Rey. Para el próximo año, el alcalde Enrique Peramás tiene la tarea de seleccionar a un juez y un cuerpo de asesores que tengan conocimientos y experiencia suficientes para conducir la plaza de Acho.

El alcalde acertó al eliminar las pachangas, mejorar los alrededores aunque levemente y en materia de seguridad. También ha democratizado el jurado que entrega los trofeos oficiales, al incluir por primera vez a seis abonados elegidos por sorteo ante notario público. Única forma para evitar el manoseo de los premios. Igual, del reglamento se debe revisar nuevamente el número de regidores, la representatividad de los estamentos y la publicidad oportuna de este derecho de los abonados, entre otros.

REFLEXION Y PROPUESTA
Acho es una plaza rentable por la cantidad de público que asiste. Sin embargo, el espectáculo no equivale a los altos precios de las entradas. 

Una mala gestión causa un enorme daño porque ahuyenta a los asistentes y mata a la afición. No nos referimos al público golondrino, sino al aficionado auténtico que deberá estar allí en las malas. La propietaria debe saber de este riesgo y ocuparse de la calidad de espectáculo que se ofrece en su plaza para no perder a su principal fuente de ingresos: el público.

Proponemos modificar el sistema de licitación de Acho con visión a largo plazo. El ganador no debe ser quien ofrezca más dinero por el arrendamiento, sino quien asegure un espectáculo de alta calidad, con más corridas, mejores toreros y buen ganado. Y con entradas a menor precio posible, sin perder rentabilidad. Con esta fórmula que se aplica en otros negocios, se satisface al cliente y se asegura su asistencia futura, lo que se traducirá en mayor beneficio para la propietaria.

La Municipalidad de Lima debe convocar a licitación para el 2012, mientras elabora el proyecto integral para restaurar Acho que tanto hemos insistido. La licitación debe contemplar plazos adecuados para que empresarios extranjeros puedan participar, lo que no ocurrió en la última licitación. Al igual que en los años 60 con Manolo Chopera, es necesario innovar para que la feria no quede estancada en cuatro corridas con estos precios impagables.

lunes, 12 de diciembre de 2011

DIARIO EXPRESO BALANCE DE LA FERIA DEL SEÑOR DE LOS MILAGROS 2011


Por  JAIME DE RIVERO
El breve ciclo contempló cuatro corridas de toros y una novillada. Participaron 11 matadores  de toros y 3 novilleros. Todos torearon una corrida, con excepción de Iván Fandiño que lo hizo en dos. Se cortaron 16 orejas y todas las tardes se abrió la puerta grande, la mayoría de veces por la generosidad del juez de plaza.

EL PÚBLICO
El público cubrió más de media entrada en las cinco tardes, aunque cierto es que hubo muchos pases de cortesía. Se extrañó a los buenos aficionados, posiblemente ahuyentados por lo caro de las entradas. Parte del público careció de conocimientos y de la sensibilidad que siempre ha caracterizado a Acho. No protestó cuando debió y también validó con aplausos premios excesivos, sobretodo en la última tarde.  

Los bocinazos tienen su momento y justificación. Pierden su esencia cuando cualquier improvisado se lanza decir lo que le venga en gana. Igual sucede con las porras, cuya protesta es legítima cuando responde a lo que ocurre en el ruedo. Este año ni se acordaron del minuto de silencio que correspondía por el fallecimiento de Diego Puerta. Antiguamente, las porras intervenían mesuradamente y por eso eran respetadas. Jamás lo hacían en forma indiscriminada o para imponer una opinión en contra de la plaza.  

El público estuvo pésimo al insultar al ganadero y al empresario en la tercera corrida. Una falta de respeto propiciada por un puñado de reventadores distribuidos ese día por toda la plaza y que sospechosamente no midieron con la misma vara a otros animales impresentables de hierros colombianos.

LOS MATADORES
Es indudable que la empresa tuvo la intención de traer a los mejores toreros, pero distintas razones lo impidieron. Acertó al reestructurar los carteles sin restarle su atractivo. No obstante, falló en la elección de algunos reemplazos como Sebastián Castella, quién no atraviesa por un buen momento. O la inclusión a dos tardes de Iván Fandiño, cuando en la baraja estaba David Mora, cuyo estilo se ajusta al gusto de la afición limeña.

UN MAESTRO
El triunfador del ciclo fue el maestro Enrique Ponce, quien brilló en una faena memorable con la que desorejó a un pupilo de Roberto Puga, que si bien era chico y muy blando, tenía un fondo.de bravura. Justamente fue esa casta la que permitió la larguísima faena que fue un compendio de inteligencia, temple y entrega. En medio de la apoteosis, más de 9,000 almas puestas de pie aclamaron al maestro hasta el saludo final, en el centro del ruedo.

El Jurado le otorgó merecidamente el Escapulario de Oro, con el que suma cuatro galardones e iguala a José Mari Manzanares. Una minoría no estuvo de acuerdo con el premio por el poco trapío del astado. No compartimos esa posición, pues si el toro fue aprobado por la autoridad, no cabía descalificarlo tras haber sido lidiado. 

PERERA Y TALAVANTE
El extremeño Miguel Ángel Perera estuvo por encima de su lote haciendo el toreo poderoso en un palmo de terreno. A uno lo desorejó tras someterlo por abajo con un temple superlativo. Al otro lo lidió con mucha clase y eficacia pero el público no lo valoró por atender a las protestas que habían sido programadas para esa tarde.

Alejandro Talavante triunfó sin esforzarse demasiado a pesar de que tuvo a un noble toro con el que pudo consagrarse. Brindó una faena corta sin mayor esmero en el toreo fundamental. Lidió en cercanías y con mucha quietud gracias a sus prodigiosas muñecas y en algunos pasajes lució la calidad de su templado toreo al natural. No comprendió a su otro oponente que llegó tardo a la muleta, para luego pegar el mitin con la espada.

DAVID MORA: LA REVELACION
El madrileño David Mora ha sido la revelación de la feria. En la primera tarde exhibió su clase y categoría, sobresaliendo en el toreo de capa. Estructuró una faena completa aprovechando las buenas condiciones del toro y cortó dos orejas que fueron pedidas mayoritariamente. Su nombre debe figurar en los carteles de la próxima feria.

LUQUE Y EL FANDI
Daniel Luque ha dejado una buena impresión por su clase y entrega. Es un buen torero pero le falta templar más para evitar los enganchones. Cortó una oreja al primero de su lote.

David Fandila “El Fandi” actuó en la corrida de cierre y tuvo una de cal y otra de arena, incluso colocando banderillas. No pudo con el primero su lote y con el otro sacó a relucir su casta de torero. Lidió con mucho temple y lentitud con una técnica bien aprendida en tantas corridas. 

Cortó dos orejas, una a ley y otra que no correspondía por la defectuosa colación del estoque.

JIMENEZ, FANDIÑO Y CASTELLA
 Es innegable el progreso de Cesar Jiménez. Su toreo ha ganado en madurez y seriedad. Cumplió sobradamente la papeleta con su primer toro y poco pudo hacer con el otro, un manso que huía por el ruedo. 

Iván Fandiño debutó en Acho pero no convenció en las dos tardes en las que intervino. Es valiente y entregado pero no posee arte ni atributos. Se le fueron tres toros de triunfo grande y sólo pudo cortar una oreja a cada uno. Es muy bueno con el estoque pero sus carencias las desnuda el toro noble y repetidor.

El francés Sebastián Castella pasó de puntitas por Acho, dejó muy poco para recordar y quedó opacado por las buenas faenas de Ponce y Perera.

NUESTROS PAISANOS
Fernando Roca Rey dio la talla ante un marrajo de San Esteban de Ovejas en la corrida que abrió feria. Estuvo muy valiente y en el sitio. Se equivocó al brindar la muerte del segundo de su lote que se había lastimado en el ruedo, echándose al público en contra. Se eternizó con la espada y el público no lo perdonó.

La actuación de Juan Carlos Cubas fue decepcionante. Intervino en una tarde y no estuvo a la altura del único oponente que ofreció condiciones. Medroso y fuera de sitio, soportó por primera vez una bronca en Acho.

En la novillada destacó Carlos Ramírez “Morenito de Canta”, quien superó a sus alternantes a pesar de tener menos plaza. Sergio Flores dejó pinceladas de su buen toreo de la muleta. No nos gustó el estilo tosco y acelerado de Javier Jiménez. Además no tuvo claridad para dejar el descabello y entrar a matar nuevamente a su segundo novillo. Tampoco tuvo quien lo apunte y escuchó los tres avisos. (CONTINUARÁ)

viernes, 9 de diciembre de 2011

PROACHO: FUNCION PRIVADA DE LA PELICULA "THE MATADOR" CONTANDO CON LA PRESENCIA DE DAVID FANDILA "EL FANDI" Y JOSE ANTONIO DEL MORAL

Miembros de ProAcho: Juan José Cabello, Jaime de Rivero y Alfredo Silva Santisteban, durante las palabras de David Fandila "El Fandi", protagonista de la película documental.

Palabras del periodista español José Antonio del Moral
Mucho público asistió a este evento cultural taurino

miércoles, 7 de diciembre de 2011

ARTICULO "RECUERDOS DE DIEGO PUERTA EN LA FERIA DEL SEÑOR DE LOS MILAGROS" PUBLICADO EN OPINION Y TOROS



Artículo que publiqué en portal español:  Opinion y Toros en diciembre de 2011

“Diego Valor” era el seudónimo con el que habitualmente se llamaba al sevillano Diego Puerta, torero de leyenda que se jugaba la vida cada tarde. Su valor temerario y hasta irresponsable le valió muchas cornadas durante su carrera, siendo uno de los diestros más castigados por los toros de la historia. 

En Lima fue siempre bien recibido en las cuatro ferias en las que participó: 1959, 60, 66 y 68. Actuó en 14 corridas en las que estoqueó un total de 27 astados, a los que cortó 14 orejas.

Su debut ocurrió en la feria nazarena de 1959,  con toros de Las Salinas y alternando con Luis Segura y Juan García “Mondeño. Aquella tarde cortó una oreja al toro de su presentación. En la tercera corrida del abono mató un toro de la legendaria ganadería de Eduardo Miura, compartiendo cartel con Antonio Ordóñez y Mondeño. El triunfo llegaría la tarde siguiente cuando cortó dos orejas y salió a hombros, repitiéndolo dos semanas después en la corrida extraordinaria que cerró el ciclo.

En 1966, su valor espartano lo hizo brillar en una emocionante faena a “Vuñuelero”, un toro de la divisa portuguesa de coimbra que peleó con constante fijeza y codicia. “Don Valor”, vestido de morado y oro, se jugó la vida en cada suertee ante un bravo animal que rozaba con sus astas los alamares y caireles de su chaquetilla, creando una atmósfera de tragedia en la plaza. Resultó cogido pero nuevamente se puso delante, a milímetros de los pitones, para torear por alto y por bajo. A pesar de que falló con el estoque, el público protestó por la oreja que el Juez no le concedió.

En la misma feria, el 6 de noviembre, tuvo lugar un suceso insólito cuando tras haber cortado dos orejas al que abrió plaza, no pudo matar dentro del tiempo reglamentario a “Granadillo”, un ejemplar de Huando de 642 kilos. Puerta pegó un mitin con la espada y tuvo que retirarse para que el toro regresara vivo a los corrales, en medio de una bronca descomunal.  Se trata de la única res que Diego Puerta no pudo matar en el tiempo reglamentario a lo largo de toda su carrera profesional.

En 1968, con nueve años como matador, millonario, cuatro hijos y muy castigado por los toros, participó por última vez en la feria del Cristo moreno. Aún así, Puerta continuaba arrimándose y exponiéndose como un novillero sin contratos. En la cuarta corrida de ese año, le hizo una faena de las suyas a uno de Jaral del Monte en la que arriesgó muchísimo. Honrado y pundonoroso, dio la cara siempre y nunca dejó de cumplir con la responsabilidad de su oficio.


lunes, 28 de noviembre de 2011

3° LIBRO: "ENRIQUE PONCE. 20 AÑOS DE TOREO EN LIMA" PRESENTADO EN EL CLUB LIMA GOLF DE SAN ISIDRO




El lunes 28 de noviembre de 2011, se presentó en el Lima Golf Club de la ciudad de Lima, Perú, el libro “Enrique Ponce. 20 años de Toreo en Lima”, escrito por el periodista y escritor taurino Jaime de Rivero Bramosio. 

El evento contó con la presencia de Enrique Ponce, así como de los críticos taurinos José Antonio del Moral y Alfredo Silva Santisteban, quienes se encargaron de los comentarios de esta excepcional obra, ante más de 200 asistentes.

Este nuevo libro es el quinto que se ha escrito sobre el maestro valenciano.  La presentación fue el broche de oro de la magnífica actuación de Enrique Ponce el último domingo en Acho, cuando mostró el esplendor de su maestría al cortar las dos orejas a un toro de Roberto Puga.

Enrique Ponce. 20 años de Toreo en Lima, repasa su trayectoria taurina en la ciudad capital y está complementado con un selecto dossier fotográfico y reveladoras estadísticas.   

DIARIO "EXPRESO" CRONICA 3° CORRIDA: TRIUNFO MAGISTRAL DE ENRIQUE PONCE EN ACHO




Por Jaime de Rivero

El maestro Enrique Ponce reafirmó ayer, una vez más, porque es torero de época y uno de los mejores de la historia. Lo hizo en Lima, en su plaza de Acho que es suya por derecho ganado a lo largo de 20 años, en los que ha derramado su sabiduría en tantas tardes de gloria. La de ayer fue una de ellas, con una labor imposible que el mismo inventó. La faena al cuarto toro de Roberto Puga como aquella al que abrió plaza fueron la expresión más fidedigna de tres de las principales virtudes en las que se funda su tauromaquia: la inteligencia, el temple y la entrega.

Porque hay que ser un auténtico privilegiado para  plantear la lidia adecuada a ese cuarto toro que había llegado al tercio final con poca fuerza y se resistía a embestir. Un animal al que nadie le habría sacado muletazos y al que sólo Ponce podía habilitar para una faena tan larga, a pesar de esas condiciones. Lo toreó a media altura para cuidarlo en sus primeras acometidas, llevándolo muy templado. Poco a poco, lo fue seduciendo -incluso con el habla-, en el deber de defender su casta embistiendo hasta el final.  Y así, de uno a uno, mostrando el tesón y la entrega de un novillero del montón, porfió hasta lograr series inagotables de naturales de mano muy baja, llenas de arte que fueron una pintura en el ruedo.

Culminó la faena con doblones instrumentados con lentitud y suavidad a un toro que ya llevaba gastados los pitones de tanto embestir.  Para cuando cogió el acero ya la plaza era un clamor. Le gritaban: ¡Torero!  ¡Torero!.  Entró a matar a ley y colocó la espada en todo lo alto para demoler al toro sin puntilla.  La vuelta al ruedo fue tan emotiva como apoteósica.  La ovación final en los medios fue interminable. Era la multitud rendida de agradecimiento hacia un torero, su torero, que había ratificado su distintiva condición en una obra que quedará guardada en la memoria de los que la presenciaron.

Miguel Ángel Perera tuvo una actuación destacable con el tercero de la tarde, un toro noble, repetidor y con clase que había recibido el castigo justo en varas.  Una faena  en las cercanías del toro que se fundó en un temple extraordinario. En cada derechazo el animal continuaba el recorrido de la muleta que siempre mantenía la misma distancia. Con el poder de su lado, logró muletazos en redondo que arrancaron fuertes ovaciones. Mató de una estocada caída y el Presidente, sin advertir este defecto, le concedió indebidamente las dos orejas.
Cerró plaza con un arrimón a un burraco que fue largamente protestado a pesar de que era uno de los que mejor estampa tenía. Lo toreó entre los pitones y logró buenos muletazos que un público ausente, no logró percibir.  

Sebastián Castella no tuvo fortuna al no poder lidiar al bravo colorado que se estropeó atacando al caballo.  El sobrero que lo reemplazó no tuvo el mismo ímpetu y el francés se avocó a darle tiempo y distancia para no ahogarlo.  Así logro muletazos con desmayó y elegancia, brillando en uno largo pase de pecho. Lo mató en tres actos y su labor fue silenciada.   El burraco que salió en quinto lugar llegó muy aplomado al tercio final. Castella no lo intentó y tomó el acero para despacharlo sin otro trámite.

A plaza llena de público se lidiaron 6 toros de Roberto Puga, mal presentados pero nobles aunque faltos de fuerza en general.  Enrique Ponce (ovación y dos orejas), Sebastián Castella (silencio y silencio)  y Miguel Angel Perera (dos orejas   y palmas).

No es posible que un cartel que podria considerarse entre los mejores del mundo en estos momentos, no tuviera su correlato apropiado en el ganado terciado que si bien acuso nobleza tuvo sosería y falta de fuerza indignas de una plaza como la de Acho. Los tres toreros estuvieron muy por encima de sus astados, configurando una tarde en la que hubo de todo. La magistral faena de Ponce, el sobresaliente desempeño de Perera, las ganas y falta de suerte de Castella, la bronca al ganadero Roberto Puga y hasta un espontáneo que saltó al ruedo y alcanzo a dar un trapazo al quinto de la tarde.

REPORTAJE GRAFICO DE LA PRESENTACION DEL LIBRO DE ENRIQUE PONCE

El autor junto al maestro Enrique Ponce
Jaime de Rivero, Enrique Ponce y José Antonio del Moral
Agustín Carbone, Jaime de Rivero, Enrique Ponce, Gabriel Tizón y José Antonio del Moral
La mesa de presentación
Mas de 250 socios e  invitados asistieron al evento

IMPORTANTES MEDIOS TAURINOS COMENTAN PRESENTACION DEL LIBRO DE ENRIQUE PONCE


Diario ABC  (España)
Diario La Razón (España)

Mundotoro (España)

Mundotoro (España)

Burladero  (España)

Revista Aplausos (España)


Página oficial de Enrique Ponce

MiTaurored.com (España)

Al Toro México (México)

Voy a los Toros (Colombia)

lunes, 21 de noviembre de 2011

DIARIO EXPRESO CRONICA 2° DE FERIA DEL SEÑOR DE LOS MILAGROS "CORRIDA SIN EL RITO INDISPENSABLE: EL TORO"


Crónica publicada en el diario "Expreso", el 21 de noviembre de 2011.

No todas las tardes pintó Goya. No siempre contó con la inspiración y el sentimiento para plasmar su alma en los lienzos. Porque el arte es de ese modo; no es leal a horarios, fechas ni compromisos. En los toros, como en algunas otras expresiones del quehacer humano, ocurre exactamente igual.  La impredecible providencia admite que toros y toreros puedan decepcionar a  las 3.30 en punto, la hora mágica del toreo.

Hay corridas buenas y malas, pues dependen de toros y toreros. Sin embargo, el rito taurino posee una ética que es ineludible cada tarde. Es la del toro íntegro, con edad, peso y trapio. Sin no se cumple este presupuesto, el espectáculo pierde su esencia, el valor distintivo y el respeto de su público.  La corrida de ayer no cumplió a cabalidad este requisito. Los dos primeros y el cuarto fueron novillos duramente protestados. Este error, como el de echarlos por delante, marcó el sendero por el que discurrió la tarde y que seguramente influenció en el comportamiento de los espadas.  

Que Iván Fandiño salió a hombros de Acho, es un hecho objetivo. Pero lo hizo con sutileza, tan de a pocos que casi nadie se había dado cuenta cuando lo izaron a hombros. Cortó una generosa oreja y otra más justa con el que cerró plaza. Tiene tres trofeos y una puerta grande, es valiente y entregado, pero no ha calado en esta afición.  

Y no lo ha conseguido porque no ha sabido aprovechar cabalmente toros de dos orejas como el jabonero sucio que se corrió ayer en tercer lugar y que acudía galopando desde los primeros lances. Tras escupirse en la suerte de varas, tomó bien las banderilleas para luego repetir en la muleta.  El diestro lo toreó por derechazos dándole aire y distancia, pues el burel no admitía cercanías. Mató de un pinchazo y una estocada tendida. Al sexto, que era manso y remiso a embestir, lo bregó acertadamente llevándolo a los medios con el capote por delante. La suerte de varas fue un vía crucis de intentos para picar al huidizo animal. Con la tela, se acopló a las embestidas del mansote, logrando series de derechazos que fueron mejores cuando acortó las distancias. Se echó a matar y colocó la espada en todo lo alto con la que finalizó su labor, también premiada con un apéndice.

Fandiño se ha superado respecto a la tarde anterior. Agradó con su predisposición, con sus pases cambiados, los estatuarios y las manoletinas finales. Cumplió la papeleta pero le ha faltado dar lidia a sus toros para colocarse en el gusto de esta vieja plaza.

La actuación de César Jiménez estuvo marcada por las condiciones de su lote. La plaza quería reencontrarse con este madrileño que en 2002 salió a hombros en tres tardes consecutivas y ganó el escapulario. Con el que abrió plaza intentó de capote pero el toro se frenaba con peligro. En la muleta se revolvía y había que llevarlo toreado hasta el final siempre con la muleta a media altura. Así lo entendió a mitad de faena y sobre el final logró momentos de mayor lucimiento. Acabó de media estocada, tendida y trasera. Quedó inédito con el cuarto que era manso, huidizo y reservón. No hubo forma de sacarle partido. Acabó con él sin mayor relevancia. Silencio para el torero y pitos para la res.

El santo le dio la espalda a Juan Carlos Cubas, quien tuvo una tarde para el olvido y se despidió entre cojines y bronca. Al corrido en segundo lugar, que se colaba descaradamente, lo despachó como correspondía, aún así algunos improvisados de sol protestaron sin que nadie supiera porqué. La ruina llegó con el quinto. Estuvo medroso, desorientado y fuera de sitio ante un manso al que había que pararse con la pata delante para imponer autoridad. No lo hizo y el toro creció en el ruedo sin que el huancaíno pudiera evitarlo. No pudo descifrar a este manso gazapón que acudía y repetía sin mucha claridad. No acertó con el estoque y el público en chunga aplaudió el arrastre, a los gritos de ¡Toro ¡  ¡Toro¡  (JAIME DE RIVERO)

Con media entrada en tarde soleada, se lidió un encierro de San Esteban de Ovejas que resultó manso y deslucido. 1°, 2°y 4° anovillados y pitados en el arrastre. Mejor presentados el 3°, 5° y 6°.  Jimenez (saludo del tercio y silencio), Cubas (silencio y pitos), Fandiño (oreja y oreja).