miércoles, 22 de junio de 2005

EXPOSICION DE PINTURA Y FOTOGRAFIA EN LA FERIA "SAN JUAN BAUTISTA DE CHOTA" DE 2005, CON COLABORACION DE INC, CENTRO CULTURAL DEESPAÑA Y LA EMPRESA PRIVADA



La tauromaquia forman parte del patrimonio histórico y cultural de los pueblos del Perú que, desde hace varios siglos, celebran con corridas de toros sus fiestas religiosas y otros eventos de importancia social, no en vano existe un dicho popular que reza: "Sin toros no hay fiesta". 

La fiesta de los toros fue introducida por los españoles en los primeros años coloniales y con el transcurrir del tiempo, logró afincarse en lo más íntimo del alma nacional hasta convertirse por derecho propio, en una de sus expresiones más distintivas y permanentes.

Hoy en día, no es posible sostener que la tauromaquia sólo pertenece a España. Cinco siglos de mestizaje impiden sustentar una tesis de tal naturaleza. La presencia española en nuestra tierra trajo consigo un largo proceso de mestizaje en el que se funde la cultura andina con la hispana, y que provocó como consecuencia la modificación dramática del ambiente, las costumbres y el carácter del habitante. El proceso y sus resultados son irreversibles.  Surge así la cultura mestiza que combina en distinto grado y forma, los componentes foráneos con los autóctonos; algunos sobreviven otros desaparecen, pero casi todos soportan una transformación sustancial que no es más que su adaptación al nuevo orden de vida que impera en el Perú.   

El tiempo y la costumbre hicieron que el hombre reconociera esas expresiones como propias, las que pasaron a formar parte indisoluble de la cultura nacional. El idioma español, la religión católica y la corrida de toros son tres manifestaciones en las que se percibe notoriamente los efectos del mestizaje, el aporte del hombre y la nueva cultura que de ellos se deriva.

La corrida de  toros es tan peruana como española, le pertenece al pueblo que la celebra, la respeta y la siente suya, por efecto del tiempo y la tradición. Es patrimonio inalienable de la cultura peruana y como tal, es obligación de los hombres preservarla como legado para las generaciones futuras.

En Cajamarca, la corrida de toros adquiere un interés superior para la sociedad que  aguarda con anhelo intenso el momento de reencontrarse con la emoción única e incomparable que produce la lidia poderosa y artista de un toro bravo.  La ciudad de Chota –como otras de nuestra geografía- asocia las celebraciones religiosas con los festejos taurinos que se organizan en homenaje a San Juan Bautista, reafirmando de este modo la unidad indivisible que siempre ha existido entre la fe católica y la fiesta brava,  y que proviene, sin lugar a dudas, del más hondo sentimiento popular.

Este año y por primera ves en la ciudad, La Municipalidad Provincial de Chota con la colaboración del Instituto Nacional de Cultura, el Centro Cultural de España y la empresa privada, presenta una exposición de pintura y fotografía taurina que estará a disposición de todos durante las fiestas bautistas. La finalidad de la muestra es dar a conocer al público otras manifestaciones de orden artístico vinculadas con la fiesta de los toros, para que de esa forma se pueda comprender mejor la real dimensión e importancia que la tauromaquia tiene para la historia y la vida peruana.  

Jaime de Rivero B.
Junio, 2005.

lunes, 4 de abril de 2005

EXPOSICION DE PINTURA Y FOTOGRAFIA TAURINA EN EL "CLUB LAS PALMAS" DE ASIA

Del 23 al 27 de marzo de 2005 se llevó a cabo la Exposicón de pintura y fotografia taurina del artista plástico Danilo Sevilla y del fotógrafo tarino Agustin Carbone Dagnino, ambos con amplia trayectoria profesional. La exposición es un valioso complemento cultural de los tradicionales festejos del Sábado de Gloria . 

La organización y curaduría de la muestra ha recaido en los doctores Jaime de Rivero Bramosio y Alfredo Silva Santisteban, entusiastas gestores de esta importante exposición.

sábado, 12 de marzo de 2005

ARTICULO EN REVISTA "ASIA SUR": "LAS PALMAS TAURINAS"



Por: Jaime de Rivero

Pocas festividades son tan alegres y concurridas como la que organiza Las Palmas durante Semana Santa y que responde al entusiasmo desbordado de un grupo de aficionados que ha logrado incorporar al resto de veraneantes en un conjunto de celebraciones que giran alrededor de la corrida de toros.

El origen del tradicional festejo se remonta al año 1988, cuando unos taurinos quisieron pasar una tarde de toros sin prescindir de ninguno de sus complementos naturales: buenos amigos, fina comida, mejor bebida y mucho baile. Con el tiempo, el festejo alcanzó inevitable prestigio, en buena medida, por los triunfos de un ilustre vecino de la playa, el torero Rafael Gastañeta, quien comenzó su carrera en la placita del club.

Los palmeños cuidan todos los detalles para preservar ese ambiente y sabor únicos que resultan de combinar lo criollo con lo español, y que sirven de preludio inigualable a una buena tarde de toros. Desde temprano, las calles lucen decoradas con flores, cenefas y cadenetas con motivos festivos; así, casetas y farolillos sirven de marco adecuado para el encierro matutino en el que los más audaces corren delante de los astados, emulando a los valientes mozos de Pamplona.

Al promediar las doce, la gente se reúne cerca de la plaza para apreciar el desfile de carretas que, adornadas con esmero, llevan aupadas a simpáticas veraneantes en atuendos andaluces. Niños vestidos a la usanza española pululan por doquier en lo que es su propia diversión. Los caballos de paso en su andar brioso conquistan los aplausos que sus majestuosas estampas merecen, cabalgados por chalanes y amazonas que, además, son vecinos de la playa. Los asistentes disfrutan de comidas y bebidas en medio de un espectáculo en el que cantaores y bailaoras interpretan con gracia el arte flamenco, alternando con guitarristas y cajoneros criollos que alegran la tarde con su música. El platillo central es la corrida de toros.

Las Palmas brinda un ambiente formidable para toda la familia, que se asemeja al que distingue a nuestra Plaza de Acho del resto del mundo taurino, pues según me dicen  –y no dudo-,  en ningún otro lugar del mundo se vive la fiesta brava como en Lima.

Este año, Las Palmas ha programado un festejo de primer orden. El cartel lo encabeza el valenciano Vicente Barrera, torero en activo y ganador del Escapulario de Oro en 1996. Su toreo se caracteriza por la quietud y la composición estética, posibles para quienes como Vicente, conocen a cabalidad las reglas de este arte que es único, fugaz y efímero. Completan el cartel Fernando Roca Rey, triunfador de las ferias del Perú y Alfonso Simpson, a quien se le avizora un gran porvenir. Se lidiarán novillos de D. Roberto Puga y D. Juan Manuel Roca Rey.  Como todos los años, las condiciones que propone Las Palmas son inmejorables para pasar un gran día de playa, toros y mucha diversión.

 

Exposición de Pintura y Fotografía Taurina 

Las Palmas ha programado dentro de las actividades culturales, una exposición de pintura y fotografía taurina del artista plástico Danilo Sevilla y el fotógrafo Agustín Carbone, la que podrá ser apreciada durante Semana Santa, en el club house. Curadores de la exposición: Jaime de Rivero y Alfredo Silva Santisteban.

 
Algo Sobre Toros:
 --   En el Perú existen más de 250 plazas de toros en similar número de pueblos, que celebran más de 700 corridas al año, matizadas con sus propias costumbres.

--  Fútbol y los toros son los espectáculos de masa más arraigados en la población peruana. Nuestros pueblos, desde hace siglos, vinculan la fe católica con la corrida de toros; ambas forman parte de nuestra identidad cultural.

--  La Tauromaquia contribuye con obras benéficas como ninguna otra actividad. Sólo la plaza de Acho entrega anualmente unos US$ 100,000 para los niños del Puericultorio Pérez Aranibar y ancianos del asilo Canevaro.

-- La tauromaquia siempre ha sido admirada por intelectuales, artistas y políticos de primer orden, como Hemingway, Wells, Octavio Paz, García Márquez, Bryce Echenique, Miró, Picasso, Dalí o Manet; la fiesta brava fue catalogada por García Lorca como “la más culta del mundo.



lunes, 1 de noviembre de 2004

REVISTA "OLE Y OLE": LA TEMPORADA ESPAÑOLA Y LOS NUEVOS ROSTROS DEL TOREO

REVISTA "OLE Y OLE": LA TEMPORADA ESPAÑOLA Y LOS NUEVOS ROSTROS DEL TOREO

Por Jaime de Rivero B.

La presente temporada puede entenderse como un nuevo episodio en esta etapa de relevo o cambio generacional en que se encuentra la fiesta, marcada por la aparición de aspirantes a ocupar la primera fila del toreo, el retiro de algunos que cumplieron el ciclo natural y la ausencia de otros como José Tomás, a la que este año se le sumó la inhibición voluntaria de Morante de la Puebla, el torero en activo más fino de los últimos años, tras un fracaso rotundo en Madrid.

No hay duda que hoy en día la fiesta cuenta con tres figuras y un solo mandón. Enrique Ponce se encuentra en una posición distinta y distante del resto de matadores; se puede discutir sobre sus alivios, pero su técnica irreprochable con la muleta le permite ensamblar faenas con unidad y belleza asombrosas. Su campaña como siempre ha sido exitosa pese a irse de vacío en Madrid, Sevilla y Bilbao, y a la cornada grave de un Torrestrella en Alicante. Dictó su magisterio en las falleras de Valencia, para luego reeditarlo en Nimes, Valladolid y Murcia, principalmente.

Por su parte, El Juli se viene recuperando lentamente del letargo que padece desde la temporada anterior, pero sin conseguir el  triunfo que le permita retomar el buen camino de su toreo.

Finito de Córdoba llega a Lima tras una buena campaña, más regular de lo habitual, en la que se mantiene dentro de los cinco primeros espadas del escalafón. Finito ha desplegado arte y conocimiento, señales de la madurez profesional que se suele alcanzar luego de varios años de alternativa. Son dignas de resaltar sus actuaciones en Sevilla, Barcelona, Granada y Córdoba, destacando en esta última la faena de indulto al toro "Bondadoso" de Domingo Hernández.

El liderazgo de la estadística la disputan por segundo año consecutivo Cesar Jiménez y El Fandi, quienes aún no logran conquistar la cima del toreo. Pero el malagueño Javier Conde es sin duda el protagonista de la temporada, su toreo distinto, gitano en sentimiento y expresión, ha concitado la atención del público en todas las plazas, a la par que ha desatado polémicas en los sectores más conservadores.

La Feria de Abril de Sevilla permitió el reencuentro con el maestro Cesar Rincón quien tuvo una magnifica actuación ante un ejemplar de Jandilla, al que desorejó tras una faena poderosa y vibrante. Ha obtenido actuaciones importantes el resto de la temporada.

La Feria de San Isidro, la más importante del mundo, sirvió para ratificar el avance de Matías Tejela hacia los primeros lugares de la torería. Las dos orejas ante un toro de El Ventorrillo le valieron la contratación para la Corrida de Beneficencia junto con Serafín Marín y El Cid.  Sin duda, Tejela es uno de los protagonistas de la temporada española con corte de orejas en las plazas de Valencia, Sevilla, Madrid, Barcelona y Pamplona por citar a las de mayor categoría y relevancia.  La presentación de Sebastián Castella en Madrid le significó un paso trascendente su carrera, permitiéndole expresar su calidad en las corridas duras. Ambos toreros atraviesan por una etapa importante y vienen a Lima con ansias de triunfar.

Madrid también sirvió para mostrar a la nueva generación entre los cuales destacan  Eduardo Gallo, Miguel Angel Perera, Serafín Marín y Antón Cortes. En Gallo hallamos técnica, valor, poder y arte, pero sobre todo sujeción a los cánones del toreo clásico. Sin duda, un nombre a considerar para las siguientes temporadas. De resaltar fue también el triunfo de Perera en San Isidro, feria que marca el derrotero del año taurino. No es incorrecto advertir que Tejela, Perera y Conde han sido los más requeridos para suplir ausencias esta temporada.

El cartel de la Feria del Señor de los Milagros es muy variado e interesante, tiene a la cabeza a Finito de Córdoba uno de los líderes del escalafón español, así como a Luis Francisco Esplá, el torero más importante de Madrid en los últimos años. Con ellos, Matías Tejela y Miguel Angel Perera, triunfadores de San Isidro 2004. También estará Sebastián Castella e Ignacio Garibay ganadores del Escapulario de Oro del Señor de los Milagros en los años 2003 y 2002, respectivamente. Entre los nacionales destaca Juan Carlos Cubas que viene de triunfar en México y España, haciendo un toreo claro e inteligente que le permite dominar astados de distinto temperamento. Su alternativa de matador de toros está programada para esta Feria.  El novillero Fernando Roca Rey también hará el paseíllo en Acho y llega de triunfar en las ferias del interior del país; junto con Cubas son las dos promesas más importantes de los últimos años en el Perú. 

lunes, 2 de agosto de 2004

"APUNTES SOBRE EL ESTADO DE LA FERIA DE LIMA" PUBLICADO EN MUNDOTORO PERU

"APUNTES SOBRE EL ESTADO DE LA FERIA DE LIMA" PUBLICADO EN MUNDOTORO PERU

Por Jaime de Rivero B

Para ningún aficionado es novedad que la asistencia de público a la Feria Taurina del Señor de Los Milagros ha disminuido en relación a las décadas pasadas. El público no acude masivamente a la plaza de toros de Acho, contrariamente a lo que ocurre en el interior del país en que la fiesta de los toros cuenta con absoluta popularidad.  No es crisis taurina en el Perú, ni siquiera en la ciudad de Lima, en cuya periferia se realizan constantemente festejos taurinos de distinta categoría: el problema es la asistencia a Acho.

Muchas causas han provocado la ausencia en los tendidos, dentro de las principales están la situación económica del limeño promedio cuyos ingresos no le permiten acceder a un espectáculo que es costoso en si mismo, y también la poca importancia de los toros en la vida social que hace que la Feria pase desapercibida para los ciudadanos, no sólo por la gran oferta de entretenimiento sino porque el trajín de la urbe aleja a muchos de las tradiciones y fiestas populares.

Pero quiero comentar ahora sobre un aspecto que considero propio de la fiesta de los toros y que también ha contribuido en la cuestión. La fiesta no cuenta con una organización interna adecuada que le permita detectar y solucionar muchos de los problemas que se presentan. A diferencia de otras actividades humanas, la tauromaquia no cuenta con federaciones, comisiones ni tribunales que organicen lo taurino de modo oficial. La escasa reglamentación que existe tan solo resguarda los presupuestos del espectáculo y la condiciones generales para su desarrollo. Si bien se cuenta con asociaciones de toreros, ganaderos, subalternos, periodistas y aficionados, cada cual se desenvuelve principalmente en torno a los intereses de su gremio; no existe ninguna entidad estatal o privada que articule formalmente a estos estamentos sobre la base del interés común que es, sin duda, promover y proteger organizadamente la actividad taurina en el Perú.

Si hacemos una comparación con los deportes encontraremos que se tiene una organización muy bien estructurada que comprende asociaciones a todo nivel, federaciones reconocidas por el Estado, confederaciones, comités y entidades internacionales que se encargan de organizar, controlar, reglamentar y sancionar a quienes participan oficialmente en cada disciplina. Al margen de las diferencias con el arte de la tauromaquia, su estructura es mucho más perfecta en la medida que permite diseñar un programa de desarrollo común y también detectar conflictos y aplicar soluciones eficaces.

En nuestro medio la falta de una organización de esa índole ha impedido adoptar medidas oportunas para situaciones como la que hoy atañe a Acho y que se gestó hace dos décadas. Así, veinte años después de haber aparecido el problema se reacciona en forma dispersa pugnando por una solución. Recientemente he asistido a una conferencia convocada por la Asociación de Peñas Taurinas de Lima, en la que se han planteado propuestas inteligentes para superar la crisis de Acho; sin embargo, tras las exposiciones algunos aficionados notaron que no existía claridad sobre quién o quienes deberían llevarlas a la práctica pues en algunos casos su aplicación demandará tiempo y trabajo, partiendo de estudios, cifras y otros factores que permitan elaborar un plan de desarrollo.

En días pasados y gracias a la información proporcionada por un aficionado vía internet, la afición conoció de tres proyectos de ley presentados al Congreso de la República para prohibir la asistencia de menores de 14 años a los cosos y, seguramente, abolir las corridas de toros. Aquel aviso movilizó los hilos taurinos y por gestiones individuales se pudo conocer el estado de esos proyectos que, de no haber sido así, probablemente hubiesen continuado su camino legislativo a espaldas de la afición. La reacción contra una amenaza concreta no debería depender del anuncio fortuito de un aficionado, sino de una organización que recabe información permanentemente para alertar sobre los ataques. 

El 29 de julio último se publicó el Reglamento de la Ley del Artista, Interprete y Ejecutante, con el que se pretende que en cada corrida de toros participe un matador nacional. Al margen de la ilegalidad de esa norma que contraviene el texto de la Ley, es obvio que responde a la gestión de un sector taurino que actúa aisladamente y por un interés propio, ignorando que tan irresponsable pretensión causaría la ruina de la Feria Taurina del Señor de los Milagros. La actuación desarticulada podría sorprendernos negativamente

Algo similar ocurre con los movimientos antitaurinos que operan en la ciudad y frente a los cuales la fiesta no está organizada para enfrentarlos. Hace muy poco tiempo he tomado conocimiento casual de una campaña que intenta declarar a la ciudad de Lima como antitaurina, en base a la recolección de firmas. Este es un problema para el que no existe organización para combatirlo, ni siquiera para estudiarlo. Si se quisiera responder a esa campaña el día de hoy, no se tendría conocimiento exacto de datos elementales de la realidad peruana como el número de festejos taurinos que se celebran anualmente, cuántas personas asisten, qué plazas funcionan, ni siquiera se sabe cuantas peñas existen.

Los cuatro casos anteriores sirven para probar la defectuosa organización taurina; nadie pretende imitar otras estructuras, pero si aprender de sus aspectos positivos.

No creo que la fiesta de los toros peligre por la inmensa popularidad que goza en el país, sin embargo esa situación puede variar en el tiempo y por ello urge contar con una organización que trabaje en la promoción y defensa de la tradición taurina en forma organizada y planificada. En el caso preciso de Lima sobre tres puntos concretos:

1.            Fomentar la fiesta en los sectores que tradicionalmente han sido parte de la historia de la plaza de Acho, con el objeto de que el público retorne junto con sus familiares y amigos. Ello es posible si tenemos en cuenta, por ejemplo, el festejo de Sábado de Gloria que se celebra en el Club Las Palmas al sur de Lima y que reúne al menos dos mil personas con poder adquisitivo, en su mayoría jóvenes que no acuden a Acho.

2.      Incorporar a los aficionados de origen provinciano. Para ello se puede recurrir a los clubes departamentales afincados en la ciudad, utilizar su estructura y base de datos para suplir las deficiencias de organización acotadas. Los triunfos de Juan Carlos Cubas en México son útiles para captar al público procedente de la sierra central.

3.               Explotar el turismo taurino a nivel internacional, especialmente en los países de América y Europa, que por su cercanía y bonanza económica, respectivamente, constituyen un nicho que bien puede ser conquistado. España y Portugal trabajan en ello desde hace cuatro décadas y hoy en día los turistas tienen presencia en cualquier coso ibérico. Se puede empezar coordinando con las peñas taurinas extranjeras.

Considero que lo óptimo sería lograr el apoyo del Estado, situación que muchos ven improbable por anteriores intentos que seguro no han prosperado por la ignorancia de la realidad taurina y por algunos tópicos falsos enquistados en la sociedad que deben ser extirpados. Sin embargo, una propuesta orientada desde una perspectiva cultural y turística que congregue otras tradiciones como Caballos de Paso, Gallos, Pisco, Comida y Música Criolla, podría tener acogida en el aparato estatal, en la medida que presagie un incremento de los ingresos directos e indirectos que obtiene el fisco y los gobiernos locales. 

Hoy como antes contamos con las herramientas para lograrlo, se tiene el apoyo de la prensa escrita, algunos medios televisivos, escritores, artistas, autoridades y empresarios de renombre que deben ser convocados. A ello se suma la presencia inusual de dos novilleros que con el tiempo deben convertirse en las añoradas figuras que mantengan viva la llama taurina de Lima y todo el Perú. El reto es para todos los taurinos unidos.

lunes, 24 de noviembre de 2003

CRONICA DIARIO "SINTESIS". TARDE DE CONTRASTES EN ACHO


Por Jaime de Rivero

Cesar Jiménez triunfó en la anunciada encerrona en solitario con toros de D. Roberto Puga, el saldo de la corrida fue de tres orejas y puerta grande. Una más con las que el diestro español suma cuatro salidas a hombro consecutivas de la plaza de Acho.

La tarde tuvo de todo. Interés, ilusión, protesta y triunfo. El encierro adoleció de presencia, muy terciado, con poca romana y justito de edad; en síntesis, toros que no correspondían a nuestra plaza, lo que perjudica a todos sin excepción. De positivo tuvieron nobleza y codicia propia de su casta. La corrida se desarrollo entre protestas por la escaza presentación de los toros, excepto los lidiados en primer y sexto lugar. La bronca fuerte surgió a la salida del cuarto, un burraco muy chico que no debió seleccionarse para Acho. La queja por el que hizo quinto fue injusta, pues el público se dejó guiar por las tablillas que en claro error indicaban 423 kg., cuando si cumplía el peso reglamentario, según la pizarra y el volumen del animal.

La polémica sobre el peso y presentación de los toros está servida, se deberá revisar el art. 175° del reglamento que autoriza lidiar toros de 450 kg. en plazas de primera categoría, e insertar la posibilidad de cambiar un burel por razones de trapío luego de su salida al ruedo, pues el reglamento no lo permite. Aunque esto podría ser muy complicado y costoso, dado la poca disponibilidad de toros en nuestro medio.

Cesar Jiménez es un torero de detalles y maneras toreras muy estudiadas. Ceremonioso en todos los rituales de la lidia, desde su andar por el paseíllo hasta su respetuosa forma de recibir los trofeos, pasando por un garboso paseo por los tendidos de sombra con el capote de seda o la delicadeza con la que lo entrega al mozo de espadas. Señales que indican una vocación especial y que se resume en una palabra: Torería.

Con el que abrió plaza, estuvo bien en sus lances de recibo a pies juntos y por verónicas, haciendo gala de una serenidad pasmosa ante la embestida del animal. Inició su muleteo con una serie de doblones que tenían por objeto que el toro humillara (bajar la cabeza), pues recibió poco castigo en el tercio de varas.  La faena se sustentó en los derechazos, suaves y ligados, aprovechando la nobleza del animal. El toro se aplomó y no pudimos ver la dimensión del toreo natural. En sus primeras series toreó muy rápido, imprimiendo mayor velocidad que la necesaria a su muleta, obligando al toro a un desplazamiento acelerado (posible por su fijeza y nobleza) que terminó por agotarle prontamente.  Tomó el acero en buen momento, evitando que el astado se pasara de faena, lo que siempre complica la suerte suprema.          

Mató de una estocada baja. La autoridad le concedió una oreja que no fue pedida, pero tampoco protestada durante la vuelta al ruedo. El público debe aprender a expresarse con pañuelos blancos. La autoridad debe aprender que la oreja se concede si la mayoría lo pide y agita esos pañuelos.

En la suerte suprema Jiménez fue reiteradamente desarmado durante la tarde. Eso ocurría porque no marcaba el primer tiempo del volapie que es echar la muleta al suelo para que el toro humille y tome el engaño. Así, el animal se descubre y deja espacio para que el torero se eche por derecho a clavar el estoque, mientras vacea la embestida hacia fuera con un ceñido pase de pecho, haciendo que vuelva la cabeza a la izquierda, creando el espacio para salir indemne de la suerte. Jiménez entraba en recto pero con la muleta a media altura, sin hacerle humillar del todo y tapándole la cara, con lo cual el toro derrotaba pronto y enganchaba la muleta. La nobleza del astado y la velocidad de la suerte, le ayudaron en sus ejecuciones. 

El segundo de su lote fue noble, fijo, tuvo más pies y la virtud de humillar desde los primeros lances. Jiménez abusó del toreo por derechazos y del medio pase, jamás intentó por naturales, que es como se hace el verdadero toreo, el más bello. Recurrió al pico de la muleta, aliviándose sin necesidad ante un toro noble. Citaba con pico o a veces la presentaba plana para luego ponerla oblicua y desviar la embestida. Mató de una estocada baja y atravesada, eternizándose con la cruceta. Pitos para el toro y el torero.

El pico de la muleta es el extremo de la tela más lejano al cuerpo del torero. Torear con el pico es ventaja cuando alivia la embestida, haciendo que el toro pase lejos lejos del cuerpo. Es toreo de expulsión contrario al buen toreo que es de reunión.  Cuando se usa el pico, el toreo es más lineal. El pico perjudica cuando se exagera. Y así ocurrió en dos ocasiones que Jiménez citó con mucho pico, el toro tomaba la muleta tan abierta y alejada que se le iba de la suerte (expulsión) y el muletazo terminaba ahí mismo, cuando comenzaba, debiendo el matador recoger al astado para iniciar nuevamente la tanda.

Ahora, esto del pico es relativo como mucho en este arte ya que se puede torear con pico y sin ventaja, si se deja que el toro pase cerca. Algunos piensan con error que torear con el pico tiene relación con el modo de coger el estaquillador, cuando esto tiene que ver con la comodidad. Si uno coge una muleta lo primero que notará es el gran peso que dificulta su manejo. Por eso los toreros se ejercitan para fortalecer sus muñecas. El estaquillador se coge generalmente en función al peso de la tela , al punto de equilibrio que tenga la muleta y, claro esta, de acuerdo a la comodidad de cada diestro.

Al tercero lo recibió por chicuelinas, logrando lucirse en un bello quite por navarras muy ovacionado. Inició la faena de rodillas para luego ir por naturales, citando con el medio pecho y bajando la mano. Fue acortando las distancias conforme el toro iba perdiendo gas, para terminar con medios pases. Mató de un estocada entera y cuatro descabellos. Silencio y pitos en el arrastre.

La lidia del cuarto y quinto estuvo llena de protestas, por lo que Jiménez poco pudo hacer.

El sexto toro salvó la tarde y las protestas cesaron cuando apareció en el ruedo. Bonito de tipo, fue fijo y codicioso con los engaños.

Los lances iniciales fueron algo inciertos. En varas recibió un puyazo con poco castigo, esto último es preferible al mono puyazo eterno y salvaje. Tal vez debió ponerlo en suerte para una segunda vara de ley, en vez de simular una pica sin puya.  Esto sirvió, finalmente, para mostrar la bravura del toro, pues se arranco al galope (algo tardo), regresando a pelear al caballo, donde ya le habían lastimado antes. Imagino que Jiménez quiso por sobre todo no malograr al toro; pero no fue justificado, además, estrellarlo de lleno con la acorazada de picar puso en peligro las facultades del astado que bien pudo quedar lastimado luego de la colisión.  

Inició  la faena con varios derechazos de rodillas ligados en el tercio. El toreo fundamental fue por ambos pitones. Los naturales iniciales fueron más largos, citando de frente con la muleta adelante y rematando atrás. Las tandas siguientes fueron a menor distancia, toreando más cerca pero perfilado y con medios pases, conforme el toro iba reduciendo el ímpetu en sus acometidas.

Mató de estocada entera algo tendida que le valió para cortar las orejas, reconciliándose así con la afición que agitó sus pañuelos para premiarle. Muy mal los peones españoles que cargaron a Jiménez.  Se dio vuelta al ruedo a la res indebidamente, sin que la mayoría lo pida. !Otro yerro de la autoridad!

Lo de la música es incomprensible. O arranca muy rápido o muy tarde, pero nunca cuando debe. La música sólo cabe en una buena faena. Jamás en los primeros pases que son de tanteo. La música debe sonar cuando hay buen toreo fundamental (naturales y derechazos); el sentido común indica cuando, y a falta de éste sugerimos que no sea antes de la tercera serie de pases ligados y sin enganchones. Por otro lado, la banda ha corregido errores como tocar durante el despeje o continuar haciéndolo cuando el torero es cogido. Mal hace el público en acompañar la música con aplausos, lo que sólo ocurre cuando se interpreta el pasodoble "España Cañí". Es recomendable ejecutarlo en un ritmo que no incentive esta costumbre festivalera.  (Cuadrilla Taurina Síntesis: Jaime de Rivero, Fernando Aranibar, Enrique Sifuentes y José Miguel Salcedo)


lunes, 17 de noviembre de 2003

CRONICA DIARIO "SINTESIS": "A ESPERAR LA QUINTA...".


Por Jaime de Rivero

Este domingo pasará a la historia sin más relevancia que la alternativa del matador Aníbal Vázquez, teniendo como padrino a Vicente Barrera y de testigo a Cesar Jiménez.  La tarde se desarrolló sin mayores brillos, principalmente por el comportamiento del ganado que no dio buen juego.

Se lidiaron dos toros de Paiján (1° y 5°) para Aníbal Vázquez, propietario del hierro, aparentemente se obvió el sorteo vulnerando el reglamento; y cuatro mexicanos, dos de D. José Marrón (3° y 4° ) y 2 de Los Martínez (2° y 6°).  Buena presencia, peso y cuajo de toros, salvo el primero de Los Martínez, poca y sospechosa cornamenta, desiguales en comportamiento, acusando sosería y falta de fuerzas. 

Vicente Barrera recibió al primero de su lote (corrido en segundo lugar) por verónicas pero rectificando el terreno con un paso hacia atrás, lo que resta valor a la suerte. En el quite que fue por navarras, resultó arrollado por los cuartos traseros del astado. 

Inició la faena con ayudados por alto a pies juntos, empalmados con dos pases de pecho que son marca de la casa. Faena a base de derechazos, reiterados y desesperantes, una "dictadura del derechazo" con el fin de reducir el riesgo, ya que con la espada montada en la muleta se da mayor dimensión a la tela, la que se mantiene tiesa y más amplia con la goma.  Se va  renunciando así a los naturales que son los pases más hermosos y auténticos del toreo y que se instrumentan con la muleta en la mano izquierda y la espada en la mano derecha apoyada en la cadera.

Recurrió al medio pase, citando con la muleta retrasada y sin correr la mano para darle mayor largura a la suerte. El medio pase es aquel derechazo o natural que se realiza citando con la pañosa a la altura del terreno que pisa el torero, es medio pase porque se prescinde de la primera parte que consiste en parar al toro adelante y traerlo toreado, para obligarle a tomar otro terreno. Barrera fue cogido en una serie por pitón izquierdo, al cambiar abruptamente la distancia con la que templaba la embestida del toro, pues de traerlo muy embebido con la tela a milímetros del hocico, intentó un pase de pecho a mayor a distancia, el toro le vio y optó por su cuerpo.  Mató de un pinchazo y estocada tendida. Saludó desde el tercio.

El segundo de Barrera fue un toro de menor recorrido por el pitón izquierdo. En la suerte de picar recibió una vara que no fue suficiente. En el tercio de muerte el toro acudió humillado pero sin entregarse, pues levantaba la cabeza a la mitad del pase, desluciéndolo. Le faltó un puyazo corto que ahorme la cabeza del toro, lo que pudo corregirse con pases de castigo como los doblones, que obligan a humillar, trayéndolo toreado de largo y por bajo, haciéndolo girar enroscado al cuerpo para quebrantarlo.  

La faena se basó en la mano derecha aprovechando la nobleza del astado mientras éste tuvo poder, pues se fue apagando lentamente. Toreó a media altura y sin obligarle, aún así el toro se fue quedando a la mitad de las suertes. Mató de un pinchazo y estocada, ambos al cuarteo y con el defecto de entrar matar con la muleta a media altura.  Doce descabellos y dos avisos, provocaron una sonora bronca contra el llamado "Torero de Lima".

Aníbal Vázquez tuvo el lote más complicado de la corrida con el que sólo pudo conseguir uno que otro pase suelto. Se le notó con voluntad pero sin claridad para comprender a los astados, a pesar de que eran de su propio hierro.  Un sector del público se mostró muy hostil, criticando en demasía su actuación. Se llegó al colmo cuando algunos le exigieron que se mantenga parado en el primer lance de recibo con el capote. Injusto por irracional y porque hasta ese momento Barrera y Jiménez habían recibido de igual forma con el capote y ninguno de esos gritones de tendido había vociferado nada al respecto.

El primero de su lote tuvo un comportamiento variable. Abanto de salida, cambio a fijo y pronto con el capote. El primer puyazo lo recibió en el morrillo que es donde se pica. Pero ese acierto fue mera casualidad, pues el picador rectificó la suerte para colocar un puyazo trasero, donde mas se daña las facultades del toro. Prueba fue que perdió los remos tan pronto salió del caballo.  El segundo tercio fue dificultoso porque el burel permaneció aplomado y aquerenciado en el tercio. 

En la muleta tuvo muchas complicaciones: gazapón, probón, tardo, revoltoso y mirón. Embistió con nobleza, en corto, andando y sin humillar. Aún así Vázquez pudo conseguir derechazos largos y lentos, que provocaron las primeras ovaciones de la tarde.  Pero el toro agudizó la sosería, no pasaba y cuando lo hacía se revolvía pronto con peligro. Vázquez aguantó a pie firme unas veces y otras tuvo que rectificar, lo que algunos intransigentes no aprobaban. 

El torero no supo hacer pasar al toro. No pudo templarlo para generar la codicia suficiente que le permita completar el muletazo. Todos los toros tienen un empuje inicial para quitarse el engaño que debe aprovecharse, con el temple, para completar el muletazo. La brusquedad con la que citaba agudizó el aplomo del manso. Lo recomendable era tocarlo suavemente, templar fino y a distancia precisa para convencerlo de luchar.  Mató mal con la muleta alta. Pinchazo y media estocada perpendicular. Silencio y pitos para el toro.
 
El segundo era noble y revoltoso, pero se aplomó pronto. El toro acudía con mayor prontitud cuando se le citaba por el pitón izquierdo y a media distancia.  Vázquez hizo lo contrario. Porfió por el derecho y a muy corta distancia, tocando otra vez con mucha brusquedad. Intentó de todo pero sin ideas claras. Dejó un pinchazo hondo sin echarse a los lomos, para coger rápidamente el descabello y matar.

El primero de Jiménez fue un manso muy soso que no tuvo fuerzas suficientes. Comenzó la faena con una serie de castigo por doblones que terminaron por consumir las fuerzas del animal, quedando rapidamente aplomado. Intentó por ambos pitones pero sin resultado por la sosería, poco recorrido y querencia a las tablas. Mató de una estocada baja. Silencio y pitos.

El último toro de la tarde tuvo más poder que el resto. Jiménez lo recibió con lances  a pies juntos Intentó un quite por chicuelinas sin pararse, cruzándose a pitón contrario para no tener que mandar al toro con el capote y saliéndose de la suerte. Se debe tener presente que la chicuelina es un lance de capa que se realiza citando de frente y a pie firme, sin rectificar los terrenos en el embroque, cargando la suerte y mandando sobre el toro para darle salida por uno de los lados.  La ignorancia se verificó cuando los "gritones del tendido" jalearon con "oles" estas chicuelinas.

Con la muleta fue más de lo mismo. Jiménez también aplicó "la dictadura del derechazo", esta vez más radical y absoluta, privándonos del toreo por naturales. Toreó muy despegado, citando fuera de cacho o al hilo, poniendo el pico de la pañosa en el pitón contrario, como hacía Espartaco. Así, el animal pasaba lejos del diestro. Toreó templado y aprovechó las embestidas del burel por el lado derecho, pero los trazos de sus muletazos fueron lineales sin hondura.

Jiménez fue cogido al marrar con la espada en su primer intento. Otra vez entró a matar con la muleta a media altura, sin torearle, defecto comentado en esta página la semana anterior. Al no tomar el engaño, el toro levantó la testuz antes de que Jiménez clave la espada. Intentó salir de la suerte pero no tenía espacio y quedó a merced de los pitones. En la suerte de matar también se torea y se cumple aquello de parar, templar y mandar, pues la mano que mata no es la que sostiene la espada, sino la izquierda que dirige y manda la embestida.

En su segundo intento propinó una estocada entera que complementó con dos descabellos, resignándose a una fuerte ovación por parte de la afición.

Este domingo se celebra la 5° corrida de toros, 7° festejo del abono, con toros de Roberto Puga para los triunfadores Cesar Jiménez y El Fandi, completando la terna el torero francés Sebastián Castella que dejó muy buena impresión en la tarde de su debut en Acho, haciendo el toreo con un astado de esa misma ganadería.  Todos a Acho!