lunes, 26 de octubre de 2026

APLAUSOS - GALLARDIA DE MORENITO, IMPORTANTE ROMAN Y DISPOSICIÓN DE GALDOS EN DEBUT DE VICTORINOS EN ACHO



Corrida variada del hierro de la A coronada, que debutaba en el coso de Acho, con dos toros de gran importancia, primero y quinto. El mal uso de la espada se llevó algún trofeo durante el festejo

Corresponsal Jaime de Rivero

Los toros de Victorino Martín se estrenaron en el bicentenario ruedo de Acho, en la misma arena en que miuras, guardiolas, atanasios, samueles, juampedros y otros tantos hierros españoles de prestigio escribieron las mejores páginas de la historia taurina peruana. 

La corrida estuvo bien presentada, astifina, con las dificultades propias de su excepcional encaste, de la que destacó por su bravura y entrega el lidiado en quinto lugar.

Morenito de Aranda lidió con acierto al primer victorino que se lidiaba en la historia de Acho, Galo de nombre, un toro que se fijó pronto y repitió en los capotes. Con el castigo medido en varas, cumplió en banderillas. El español comprendió las dificultades del astado, que tenía poco recorrido y se revolvía pronto. Cruzándose y con el toque fuerte, logró buenos pases por pitón derecho. Estuvo bien el juez de plaza en negar una oreja tras un pinchazo y estocada caída, que no tuvo petición mayoritaria en el tendido.

El segundo toro, negro, terciado, veleto y astifino, fue incierto y no completó las suertes desde el primer capotazo. Tomó dos varas que no cambiaron su juego. En la muleta de Román gazapeó, midiendo y revolviéndose, con evidente peligro. Una alimaña. Lo caló con una estocada contraria que hizo guardia, y luego dobló.

El tercero, aplaudido de salida, tomó con nobleza el capote de Joaquín Galdós, que lo embarcó con seguridad y clase, hasta llevarlo al tercio, todo entre aplausos. Con la muleta, Joaquín luchó para que el toro mantuviera la nobleza y no cortase el viaje. Logró buenas series por el derecho, aguantando mucho en cercanías, ajustándose con valor. Por naturales tomó bien la pañosa pero sin dar dos embestidas iguales. Con la muleta retrasada logro hilvanar tandas por el derecho, sometiendo a su oponente. Mató de una estocada caída, perdiendo el premio. Ovación.

Morenito de Aranda se lució de capote con el cuarto, pronto y con clase, que tomó dos varas, la segunda arrancándose desde 20 metros. Inició la faena en el tercio, por delante y sin pelearse con el toro, llevándolo a los medios, para allí torearlo por derechazos corriendo la mano, y tocando con el pico, recurso válido para este tipo de toro que se revuelve pronto, por abajo, descolocando al torero. Fue volteado y tras la faena pasó por la enfermería. Por naturales logró los mejores pases, aunque dejándose enganchar la muleta. No acertó con la espada.

El quinto, un victorino bravo y de mayor recorrido, acudió con fuerza al capote de Román, que supo llevarlo por delante a los medios. Tras la buena vara de Ibarra, el torero valenciano dirigió la lidia, bregando al toro cuando era necesario. Planteó bien la faena, poniéndole la muleta en el hocico y tirando de él, en series rápidamente ovacionadas. Por naturales el toro se orientó sin opciones, por lo que todo fue por el derecho. Román hizo todo con la precisión de un reloj suizo, aprovechando la clase del toro que exhibía cuando embestía de largo por abajo, siempre llevándolo embebido en la muleta, superando las dificultades. Falló reiteradamente con la espada, reduciendo todo a una fuerte ovación.

El último victorino no dio facilidades en los tercios iniciales, llegó a la muleta gazapón y derrotando en el embroque. Joaquín Galdós no se acopló con su oponente, embarullándose y dejando que le enganchase la pañosa. Estocada defectuosa y varios descabellos.


domingo, 25 de octubre de 2026

APLAUSOS - EL TEMPLE DE DAVID DE MIRANDA Y EL OFICIO DE RUFO DESTACAN EN LIMA Escribe Jaime de Rivero


Tarde de silencios en Acho. La terna hizo frente a un encierro bien presentado y manejable pero sin trasmisión.

Mucho interes hubo por la tercera de abono, en que se lidiaron toros españoles de El Capea y Carmen Lorenzo, propiedad de Pedro Gutierrez Moya "Niño de la Capea", quién recibió ovaciones durante la tarde, muestras del incondicional cariño que Lima le tiene por sus tardes de gloria en el ruedo bajopontino. La corrida estuvo bien presentada, fue encastada -embistieron todos salvo el quinto, pero baja de raza, sin codicia ni trasmisión. La mayoría de animales tuvieron recorrido y clase en la embestida, que fue humillando y rematando por abajo para tomar el siguiente muletazo. Si a estos toros se les sube la chispa, cuentan una historia de mayor calibre. 

Con el primero, justo de fuerzas, Fernando Adrián hizo lo mejor con el capote, el toro tomaba con fuerza las telas incluso haciendo algunos extraños, así lo supo llevar a los medios el matador, con más poder que arte. El castigo en varas fue medido, el toro sirvió en banderillas pero mostró poca fuerza en la muleta, desde las primeras series, sin que la faena trascendiera. Mató el diestro de estocada trasera y un descabello.

El segundo de salida fue soso, sin fijeza ni transmisión. No dijo nada en los primeros tercios. David de Miranda lo toreó con acierto, alargando las embestidas iniciales pero sin obligarlo en dos series limpias de derechazos.  Le bajó la mano y el toro respondió con mayor prontitud y recorrido, pero sin esa cuota de transmisión necesaria.Faena de mucho temple, administrando como contador colegiado las fuerzas del toro. Estocada entera pero caída, y tres descabellos.

El tercero abanto, noble y de muchísima clase, fue protestado de salida por su poco juego y fuerza. Tomás Rufo lo entendió muy bien en el último tercio, iniciando por alto, con pases de tanteo sin obligarlo. Lo dejó embestir a su aire, luciendo mucha clase y recorrido que aprovecharía en las tandas posteriores para bajarle la mano y arrancar ovaciones. Por naturales el toro embistió similar, barriendo la arena con el hocico, en una faena que no escaló porque al burel le faltó ese punto de casta necesario para ser de bandera. Rufo destacó y estuvo por encima, con una lidia que tuvo pasajes de gran estética y muletazos largos y templados de toreo fundamental por ambos pitones. Falló con la espada, y su labor fue silenciada.

El cuarto se desplazó pero con la misma combinación de sosería y nobleza que el resto del encierro. El inicio de faena de Fernando Adrián fue soberbio, atornillado en la arena y recetando muletazos por alto de todas las marcas. Con suavidad logró las primeras tandas de derechazos, pero cuando le bajaba la mano el animal perdía los remos y todo se diluyó. Media, entera y descabellos. Pitos al astado y silencio para el diestro.

El quinto, manso y suelto, demoró mucho en fijarse, se le  castigó demasiado en varas y fue banderilleado como se pudo, llegando tardo, mirón y reservón a la muleta. Desarmó a David de Miranda en la primera serie por la derecha y lo cogió en la segunda, sin consecuencias.Por naturales tampoco tenía faena. Insistió a pesar del inminente peligro. Dejó una estocada desprendida. Silencio.

El último, sin codicia ni transmisión, no permitió nada en los primeros tercios. Tomás Rufo lo lidió ajustado por naturales, extrayendo lo más provechoso de su noble embestida. Estocada baja y pitos para el astado.

Lima (Perú). Sábado, 24 de octubre de 2026. Feria del Señor de los Milagros. Toros de El Capea y Carmen Lorenzo (1º y 4º). Bien presentados, manejables pero faltos de transmisión en general.  Fernando Adrián, silencio y silencio; David de Miranda, silencio y silencio; y Tomás Rufo, silencio y silencio. Entrada: Tres cuartos de plaza. Los tres diestros y el "El Niño de la Capea" saludaron antes de la salida del primer toro.

jueves, 22 de octubre de 2026

APLAUSOS --MARIO VILAU CORTA OREJA EN NOVILLADA EN ACHO Escribe Jaime de Rivero

 


El novillero catalán corta una oreja en su debut en Acho; mismo premio se llevó Jesús Herrera de una exigente novillada de Rafael Puga

Escribe Jaime de Rivero

El primer festejo de la Feria del Señor de los Milagros en la plaza de Acho de Lima tuvo como balance el corte de dos orejas por los novilleros Mario Vilau y Jesús Herrera, ante un interesante y variado encierro de Rafael Puga Castro, que resultó exigente para los novilleros. 

Abrió plaza Israel Flores con un novillo colorado, noble pero justo de fuerzas, que no permitió nada de salida, tan solo un quite por chicuelinas. En la muleta, el animal se vencía por el pitón derecho, prefiriendo la corta distancia. El peruano porfió con voluntad, logrando hilvanar muletazos al novillo, que se orientaba cuando no le citaba cruzado con la tela por delante. Mató de tres intentos.

No se acopló en el quinto, que embestía fijo, pronto y repetidor. Con la muleta aprovechó el viaje del animal que acudía sin humillar, para luego bajar la mano a pesar de la protesta de su adversario, en una faena que no pasó a mayores. Se eternizó en la suerte suprema.

Al segundo, fijo y pronto, Mario Vilau lo recibió a portagayola para luego llevarlo por verónicas aprovechando la acometividad inicial, conectando rápidamente con los tendidos. El astado, que protestó en el caballo y cambió a tardo en banderillas, fue a más en la muleta, siendo aprovechado por el español en series de derechazos por abajo. La faena fue por ese pitón, con muletazos largos con el compás abierto. Con una estocada en lo alto, recibió la primera oreja de la tarde.

El sexto, un hermoso ensabanado, bravo y noble, llegó con poder a la muleta. Hubo pases por ambos pitones sin cuajar faena a un adversario que tuvo complicaciones.

Jorge Hurtado supo sacarle lo mejor al tercero, un manso remiso que no dio facilidades en los primeros tercios. Con la muleta aguantó firme, con solvencia, incluso en cercanías, para ligar muletazos y corregir la embestida. Siempre estuvo por encima de su oponente. Poco pudo hacer con el complicado séptimo, que se aplomó pronto.

Jesús Herrera no logró acoplarse con el cuarto, cárdeno, bragado y meano, que hizo una buena pelea en varas.  Con la muleta, el peruano supo aprovechar la movilidad y codicia del animal para forjar series por con muletazos de trazo largo, siempre con gusto y torería. Mató de una estocada y paseó una oreja.

No supo entender al bravo octavo, que llegó con poder a la muleta, embistiendo con recorrido y transmisión. Acortó las distancias cuando el novillo las pedía. Lo despachó de varios intentos.

Lima (Perú), sábado 17 de octubre de 2026. Novillos de Rafael Puga Castro, desiguales de presentación y juego, exigentes. Israel Flores, silencio y silencio tras dos avisos; Mario Vilau, oreja y silencio; Jorge Hurtado, silencio en ambos; Jesús Herrera, oreja y silencio. Entrada: Media plaza.

martes, 13 de octubre de 2026

APLAUSOS -- DE MANOLETE A ROCA REY: OCHO DÉCADAS DE LA FERIA DEL SR. DE LOS MILAGROS Escribe JAIME DE RIVERO


La feria más importante de América cumple ocho décadas reuniendo a los mejores toreros del mundo, y logrando este 2026 un hito histórico con más de 8.000 abonados

Escribe Jaime de Rivero

Este lunes, 12 de octubre, se cumplían exactamente ochenta años de la inauguración de la Feria del Señor de los Milagros de Lima (Perú), convertida ahora, ocho décadas después, en una de las ferias más importantes del mundo. 

Un 12 de octubre, pero de 1946, Manolete estoqueaba la primera corrida de un ciclo que acabaría consolidándose como la "Feria de América", y por la que han pasado las figuras de todas las épocas. 

La historia de la feria limeña podría resumirse en una frase: De Manolete a Roca Rey. Entre estas dos figuras enormes, ha transcurrido quizá la época más fructificara de la tauromaquia, de la que Acho y su feria también han sido testigos de excepción. Ocho décadas de un ciclo que ha tenido el privilegio de anunciar a los mejores toreros de cada época, así como a las principales ganaderías españolas.

En el año 1946 se conjugaron dos hechos trascendentes para la creación de la feria. Por un lado, la remodelación de la plaza de Acho en 1945, que extendió su capacidad a 13,000 asientos, permitiendo costear carteles de figuras. Y por el otro, la triunfal actuación de Manolete en Lima a inicios de 1946, que revivió la enorme afición de la ciudad.

La creación de la feria fue obra de notables aficionados liderados por Fernando Graña Elizalde, quienes pudieron hacer realidad la propuesta formulada años antes por el emblemático cronista Manuel Solari Swayne “Zeño Manue” en la revista Acho.    

 

La primera edición.

 

La feria se inauguró el 12 de octubre de 1946, con la asistencia del presidente de la República José Luis Bustamante y Rivero, con un cartel de diestros de los tres principales países taurinos: Manolete, Luis Procuna y Alejandro Montani, ante toros mejicanos de La Punta.  

 


La primera edición que comprendió cinco corridas de toros, obtuvo un éxito rotundo, siendo Manolete el eje central. El triunfo de Manolete fue el aliciente principal para la continuidad de la feria, que debió tomar vuelo propio tras la tragedia de Linares.   

 

La consolidación de la feria.

 

En 1947 se instituyó como trofeo oficial el Escapulario de Oro, galardón que se entrega al torero triunfador de la feria y que está considerado como uno de los más prestigiosos. El primer espada en recibirlo fue Luis Procuna, de gran actuación en esa temporada.

En los años sucesivos, la feria contó los mejores toreros de aquella época, como Antonio Bienvenida, los hermanos Dominguín, Julio Aparicio, Litri, Pepín Martín Vázquez, Rafael Ortega, Antonio Ordóñez, Manolo Vázquez, César Girón, Chicuelo II y muchos más, quienes enfrentaron importantes encierros españoles, mexicanos y peruanos.

Con el correr de los años, la feria se convirtió en la primera de América, al presentar carteles rematados como las mayores plazas de España, al no pesar sobre ella la obligación de incluir toreros locales como en otros países de la región.

A mediados de los 60, hizo su presentación Manuel Benites El Cordobés, replicando en Lima el revuelo que causaba en cada plaza en donde se presentaba. Participó en cuatro ediciones y obtuvo el escapulario de1964, en tiempos de competencia con Diego Puerta, Curro Romero, Paco Camino, Curro Girón, Santiago Martín El Viti, El Pireo y Paquirri que actuaron en Lima.

Los gloriosos 70.

Quizá la época de mayor auge de la feria, en la que más festejos se dieron, llegando a 14 en 1977. Todo a pesar de la dictadura militar de izquierda, que no solo amenazó con suspender la feria, sino que dañó severamente a la cabaña brava peruana, echando por la borda lo avanzado durante tres décadas.

Celebres fueron las actuaciones de Ángel Teruel, Palomo Linares, Antonio José Galán, Francisco Ruiz Miguel y Rafael Puga. Sin embargo, sólo dos toreros lograron repartirse las preferencias: José María Manzanares y Pedro Gutiérrez Moya “Niño de la Capea” fueron auténticas figuras que dividieron a los limeños en capeistas y manzaneristas. Manzanares ganó cuatro veces el Escapulario de Oro, mientras que el Capea lo obtuvo en dos ocasiones.

Esta dupla fue la preferida durante los años ochenta, en la que también destacaron Curro Vázquez, triunfador en 1982, Paco Ojeda que debutó al año siguiente haciéndose del premio de la feria. También destacaron por esos años Ortega Cano, Roberto Domínguez y Víctor Mandes.     

Los 90 y el reinado de Enrique Ponce.

La feria limeña no escapó de la enorme crisis económica de esos años, el abono disminuyó progresivamente y con él también el número de festejos, a pesar de toreros de la talla de Cesar Rincón, Vicente Barrera, José Tomas y El Juli que actuaron por esos años.

De esa generación, Enrique Ponce fue el más querido en Acho, con un palmarés impresionante que se extendió por 25 años, entre 1991 y 2024, en los que conquistó cinco escapularios de oro, más otros que debió ganar por justicia. Cortó el ultimo rabo a Halcón de Parlade en 2000 y brilló con los toros mexicanos de Garfias (1995) y Bernaldo de Quirós (2007), así como con los pupilos de Roberto Puga (2008, 2011, 2014).

Considerado Torero de Lima, título con el que también se reconoció a Luis Procuna, Antonio Bienvenida, Ángel Teruel y José María Manzanares

 

Con Roca Rey renace la feria.

En los últimos años, y como no podía ser de otra forma, Roca Rey es amo y señor de Acho y su feria; en tiempos de toreros importantísimos como Ponce, El Juli y Sebastián Castella, ha logrado cuatro escapularios de oro.  

Roca Rey ha sido un bálsamo para la tauromaquia, y en especial para la feria de Lima, que, con su presencia ha cobrado mayor atractivo, elevando su prestigio junto con el número de abonados que ya ha alcanzado niveles históricos, lo que supone el éxito de la feria en los años venideros.  

Acho vivió en 2025 un hito para la tauromaquia en Perú, logrando dos tardes de "No hay billetes" en su feria, una de ellas la de la ya histórica encerrona de Roca Rey el 2 de noviembre, una tarde en la que el torero peruano celebró sus diez años de matador y acabó el papel anunciándose en solitario. El torero peruano ha logrado numerosas tardes de éxito en el coso limeño en estos más de diez años. 

A pocos días del inicio de una nueva Feria del Señor de los Milagros, este 2026 no solo se cumplirán ochenta años de la feria, también será una feria récord. Más de 8.000 abonados -de un aforo de algo más de 13.000 localidades- convertirán a Lima en la tercera plaza de toros del mundo en número de abonados generales, únicamente por detrás de las plazas de Las Ventas de Madrid y Pamplona.

viernes, 14 de noviembre de 2025

Revista CARETAS: "UNA FERIA DE ALTURA" ANALISIS Y BALANCE DE ACHO 2025 Escribe JAIME DE RIVERO

UNA FERIA DE ALTURA

Acho impecable, tendidos llenos de abonados, dos cartelazos con toros españoles y cuatro puertas grandes son parte de los resultados de una buena feria.

 

Escribe JAIME DE RIVERO


El aficionado quiere volver, el público nuevo también. Esta frase resume de forma concisa lo que fue la 78° Feria del Señor de los Milagros. Como en todo negocio, el cliente responde cuando a cambio de su dinero recibe un producto o servicio de calidad. Este ABC de los negocios fue aplicado por la empresa y arrojó un saldo excepcional con los tendidos llenos y todos con ganas de regresar a la plaza. 

EL GANADO LIDIADO

Fueron tres corridas españolas, una se completó con un Paiján, y una nacional de San Pedro y Salamanca. Todas con la edad, las dos primeras bien presentadas según el toro lidiado historicamente en Acho, salvo los pitones de los de Montalvo con signos de manipulación. Los otros dos encierros cumplieron en presentación, desiguales y algunos animales con las justas. Fueron protestados de salida cinco toros, dos por mansos que fueron reemplazados. 

La empresa compró tarde los toros, algunos de Núñez del Cuvillo eran bajos y de menores hechuras, tres fueron protestados en la tercera corrida y dos en la cuarta. Acusaron su estadía en los corrales y la perturbación de las visitas por varios meses. Conviene traerlos pocos días antes de cada corrida.

En cuanto al juego, de los 24 toros estoqueados, embistieron 18 equivalente al 75%, esos fueron tres de San Pedro, dos de Salamanca, cinco de Montalvo, seis de Núñez del Cuvillo, uno Domingo Hernández y otro de Paiján, este último salió de reemplazo y ganó el escapulario de plata.  

Se les cortaron un total de 12 orejas que pudieron ser al menos cinco más de no fallarse con el estoque. Jesús Colombo, Joaquín Galdós, Fernando Adrián, Sebastián Castella y Roca Rey salieron a hombros, y la puerta grande se abrió en las cuatro corridas de toros.

Las dos novilladas tampoco fueron chicas, estuvieron bien presentadas sobre todo la de Campo Nuevo de Rafael Puga, que resultó más exigente y enrazada que la de San José del Monte, mansa y noblota a pesar de provenir de vacas españolas.

LOS TOREROS

Sebastián Castella hizo la mejor faena con Saleroso de Paiján, toro encastado con mucha fijeza, movilidad y trasmisión, con una embestida áspera y violenta. Cortó dos orejas.

Roca Rey se mostró más sólido que nunca, saldó la encerrona con tres orejas, que pudieron ser más, en una tarde histórica que concitó la atención de la prensa taurina mundial.

Jesús Colombo salió a hombros en la primera tarde, se lució en las banderillas y dio dos lecciones de lidiar a los toros -y en esto la diferencia fue nítida respecto de sus alternantes-, cortándole una oreja a cada uno.

Vimos al Joaquín Galdós que más nos gusta, solvente y dominador en dos facetas indispensables. La de artista con su primero y la de lidiador con el segundo.

Fernando Adrián, que cortó tres orejas, y David de Miranda dejaron muy buena impresión, reúnen técnica y valor, además se arriman como pocos. Alejandro Talavante logró una faena inteligente con naturales de gran factura, pero falló con la espada.

Morenito de Aranda brindó una faena para el recuerdo a un San Pedro, con gusto y profundidad que malogró con la espada, perdiendo las orejas. No estuvo acertado con el segundo de su lote, al que no supo descifrar.

Alfonso de Lima y David Galván no dejaron nada para el recuerdo.

De las novilladas, al igual que el año anterior, destacó nítidamente Pedro Luis por su mayor bagaje y capacidad de resolver.  Tomás Bastos también dejó en claro que está placeado y tiene condiciones de lidiador.

LOS PREMIOS

Los premios oficiales fueron bien otorgados. Castella obtuvo el Escapulario de Oro, fue quien realizó la mejor faena con el bravo “Saleroso” de Paiján, que recibió el Escapulario de Plata.

La Puntilla de Plata de la Peña El Puntillazo, el premio más valorado entre los toreros después de los oficiales, fue para Roca Rey por la lidia de “Madrilito” de Núñez del Cuvillo, corrido en cuarto lugar en la última de feria. Este galardón que se entrega desde 1989, se otorga al matador de toros que realiza la mejor lidia dependiendo de las condiciones del toro, no a la mejor faena.

LA AUTORIDAD

Bien en líneas generales, sin embargo, hubo hasta tres presidentes en seis festejos, cuando para uniformizar criterios debería ser uno solo. A lo ya dicho sobre la presentación del ganado, aguantó bien algunas orejas indebidas, pero también entregó un par que no correspondían, perjudicando a Galdós.  

EL PÚBLICO

En la plaza tuvo un comportamiento correcto, a pesar de que muchos eran neófitos. La educación y los silencios de Acho se mantuvieron; no hubo orejitis ni tampoco el chauvinismo que algunos temían. Protestó lo justo y no se dejó avasallar por los pocos que fueron con la consigna de gritar novillo a todo lo que salga por chiqueros.

El público en las redes: un desastre. Salvo algunos pocos, abundan comentarios errados y absurdos que denotan pobre conocimiento taurino. Allí pululan indocumentados de toda clase: aficionados ilegibles, los que ni van a la plaza y hasta los que llevan yendo 50 años pero no tienen un pase. No sabemos qué es lo que leen, o de qué se alimentan, pero lo están haciendo mal porque hoy abundan fuentes de todo tipo para ser un buen aficionado, y no las están utilizando.

LA EMPRESA

Valiéndose del buen resultado del 2024, ofreció un ciclo más atractivo y de trascendencia internacional con la encerrona de Roca Rey, obteniendo un éxito inverosímil. Logró duplicar los abonados, elevándolos de 4,500, que ya era un número alto, a 9,000, con dos tardes de no hay billetes. Un hito histórico pues, el lleno de la última corrida no se daba -me parece-, desde la despedida del querido Antonio José Galán en 1990.

La empresa también hizo mejoras en el edificio. Habilitó un acceso privado para los toreros y una puerta llamada Rafael Puga Castro, remodeló los palcos y el acceso a la enfermería, creo un área social sobre los chiqueros, entre otros. Acho lució esplendida como no ocurría en décadas.

Producciones La Esperanza deja una plaza impecable, la feria con reputación internacional, 9,000 abonados y, sobre todo, las ganas de regresar a Acho.


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lunes, 3 de noviembre de 2025

Revista APLAUSOS: "ROCA REY Y LIMA, UNA TARDE PARA EL RECUERDO" Escribe JAIME DE RIVERO

 


La figura peruana celebró diez años como matador de toros en Acho con éxito artístico y también en la taquilla: lleno de "No hay billetes"

Escribe Jaime de Rivero


Roca Rey y Lima vivieron este domingo una tarde de emociones. El ídolo y máxima figura celebraba en el bicentenario coso de Acho su primera década como matador de toros y lo hizo anunciándose frente a sus paisanos como único espada. Saldó el compromiso a hombros, tras una tarde llena de entrega y capacidad, en la que se impuso a las circunstancias. Los toros lidiados no cumplieron las enormes expectativas que había generado esta gesta, que afrontaba por primera vez en su carrera. Los astados cumplieron en presentación, dieron juego diverso primando la sosería y poca trasmisión, destacando por mayor bravura el de Núñez de Cuvillo corrido en segundo lugar. 

El que abrió plaza de Domingo Hernández, no colaboró en los primeros tercios, buscando la querencia de toriles. Se dio dos volteretas que lo mermaron. En la muleta se aplomó en la segunda serie, Andrés tiró de él para lograr muletazos despacio por abajo, pero sin mayor trasmisión.

El segundo fue un bravo ejemplar de Núñez del Cuvillo al que Roca Rey exprimió aprovechando que humillaba con recorrido. El quite fue por tafalleras y otros pases con el capote a la espalda. El inicio de faena fue de rodillas, clavado en los medios con cambiados por la espalda, continuando con las series de derechazos y el de pecho, a un toro que solo veía muleta.  Por naturales hizo lo propio, y un par de ellos fueron una auténtica estampa. Ya en cercanías, le bajó la muleta sacándole pases por abajo, incluyendo los circulares y adornos ajustados. Faena rotunda, un golpe de autoridad que no capitalizó como debía por culpa de la espada. Estocada arriba y dos descabellos le permitieron recibir la primera oreja de la tarde.

El tercero de Paiján fue un manso que siempre buscó las tablas. Los picadores lo dejaron crudo y el propio Andrés lo cuidó, incluso bregándolo durante el tercio de banderillas. El toro humillaba con calidad, pero traía poca fuerza y raza, terminó rajándose. Pinchazo y estocada. Palmas.

Le hizo una importante faena al cuarto, con el hierro de Núñez del Cuvillo, que protestaba, calamocheaba y cortaba sus embestidas.  Andrés lo cuidó y sobó para meterlo en la pelea. De a pocos, lo hizo embestir y repetir, dejándolo a su aire, pero también atacándolo cuando se quedaba corto.  Tras el toreo fundamental, optó por el de cercanías para así encajarle una serie completa por el pitón derecho, aprovechando la clase y embestida lenta que el animal ofrecía. Faena de lidia y poder que no pudo rubricar a plenitud con la espada. Dejó la estocada arriba, pero el toro tardó mucho en doblar, reduciendo todo a una oreja.

El quinto fue un colorado de Núñez del Cuvillo, que tardó en fijarse como sus hermanos. El inicio de faena de Roca Rey fue colosal, toreándolo de rodillas en los medios, llevándolo por abajo derechazos, incluso luciendo su dominio con una arrucina también de rodillas. Las tandas por el pitón derecho fueron ligadas y logradas. Una buena faena a un buen toro que colaboró. Pinchó arriba para luego dejar la espada envasada, recibiendo una oreja.   

Vulnerando el reglamento, la autoridad cambió al sexto  por soso, manso e huidizo, a pesar de que ya había tomado un capote. En reemplazo del Domingo Hernández, saltó un sobrero de Paiján sin respetar el orden de la pizarra, que como su hermano manseó varias veces durante la lidia, rehuyendo la pelea. Con la muleta, Roca Rey logró sacarle unas tandas relevantes, pero sin que el animal se entregue.  Silencio.

 

Lima (Perú), domingo 2 de noviembre de 2025. Toros de Núñez del Cuvillo (2º, 4º y 5º), Domingo Hernández (1º y 6º) y Paiján (3º y 6° bis), desiguales de presentación y hechuras. Roca Rey, como único espada, silencio, oreja, silencio, oreja, oreja y silencio. Entrada: Lleno de "No hay billetes". Al finalizar el paseíllo, se guardó un minuto de silencio por el fallecimiento de Rafael de Paula. Después, el público obligó a Roca Rey a salir a saludar una calurosa ovación en el tercio.