La creación de la feria fue obra de notables aficionados liderados por Fernando Graña Elizalde, quienes pudieron hacer realidad la propuesta formulada años antes por el emblemático cronista Manuel Solari Swayne “Zeño Manue” en la revista Acho.
La primera
edición.
La feria se
inauguró el 12 de octubre de 1946, con la asistencia del presidente de la
República José Luis Bustamante y Rivero, con un cartel de diestros de los tres
principales países taurinos: Manolete, Luis Procuna y Alejandro Montani,
ante toros mejicanos de La Punta.
La primera edición
que comprendió cinco corridas de toros, obtuvo un éxito rotundo, siendo Manolete
el eje central. El triunfo de Manolete fue el aliciente principal para
la continuidad de la feria, que debió tomar vuelo propio tras la tragedia de
Linares.
La consolidación
de la feria.
En 1947 se
instituyó como trofeo oficial el Escapulario de Oro, galardón que se entrega al
torero triunfador de la feria y que está considerado como uno de los más
prestigiosos. El primer espada en recibirlo fue Luis Procuna, de gran actuación
en esa temporada.
En los años sucesivos, la feria contó los mejores toreros de aquella época, como Antonio Bienvenida, los hermanos Dominguín, Julio Aparicio, Litri, Pepín Martín Vázquez, Rafael Ortega, Antonio Ordóñez, Manolo Vázquez, César Girón, Chicuelo II y muchos más, quienes enfrentaron importantes encierros españoles, mexicanos y peruanos.
Con el correr de los años, la feria se convirtió en la primera de América, al presentar carteles rematados como las mayores plazas de España, al no pesar sobre ella la obligación de incluir toreros locales como en otros países de la región.
A mediados de los 60, hizo su presentación Manuel Benites El Cordobés, replicando en Lima el revuelo que causaba en cada plaza en donde se presentaba. Participó en cuatro ediciones y obtuvo el escapulario de1964, en tiempos de competencia con Diego Puerta, Curro Romero, Paco Camino, Curro Girón, Santiago Martín El Viti, El Pireo y Paquirri que actuaron en Lima.
Los gloriosos 70.
Quizá la época de mayor auge de la feria, en la que más festejos se dieron, llegando a 14 en 1977. Todo a pesar de la dictadura militar de izquierda, que no solo amenazó con suspender la feria, sino que dañó severamente a la cabaña brava peruana, echando por la borda lo avanzado durante tres décadas.
Celebres fueron las actuaciones de Ángel Teruel, Palomo Linares, Antonio José Galán, Francisco Ruiz Miguel y Rafael Puga. Sin embargo, sólo dos toreros lograron repartirse las preferencias: José María Manzanares y Pedro Gutiérrez Moya “Niño de la Capea” fueron auténticas figuras que dividieron a los limeños en capeistas y manzaneristas. Manzanares ganó cuatro veces el Escapulario de Oro, mientras que el Capea lo obtuvo en dos ocasiones.
Esta dupla fue la preferida durante los años ochenta, en la que también destacaron Curro Vázquez, triunfador en 1982, Paco Ojeda que debutó al año siguiente haciéndose del premio de la feria. También destacaron por esos años Ortega Cano, Roberto Domínguez y Víctor Mandes.
Los 90 y el reinado de Enrique Ponce.
La feria limeña no escapó de la enorme crisis económica de esos años, el abono disminuyó progresivamente y con él también el número de festejos, a pesar de toreros de la talla de Cesar Rincón, Vicente Barrera, José Tomas y El Juli que actuaron por esos años.
De esa generación, Enrique Ponce fue el más querido en Acho, con un palmarés impresionante que se extendió por 25 años, entre 1991 y 2024, en los que conquistó cinco escapularios de oro, más otros que debió ganar por justicia. Cortó el ultimo rabo a Halcón de Parlade en 2000 y brilló con los toros mexicanos de Garfias (1995) y Bernaldo de Quirós (2007), así como con los pupilos de Roberto Puga (2008, 2011, 2014).
Considerado Torero de Lima, título con el que también se reconoció a Luis Procuna, Antonio Bienvenida, Ángel Teruel y José María Manzanares
Con Roca Rey renace
la feria.
En los últimos años, y como no podía ser de otra forma, Roca Rey es amo y señor de Acho y su feria; en tiempos de toreros importantísimos como Ponce, El Juli y Sebastián Castella, ha logrado cuatro escapularios de oro.
Roca Rey ha sido un bálsamo para la tauromaquia, y en especial para la feria de Lima, que, con su presencia ha cobrado mayor atractivo, elevando su prestigio junto con el número de abonados que ya ha alcanzado niveles históricos, lo que supone el éxito de la feria en los años venideros.
Acho vivió en 2025 un hito para la tauromaquia en Perú, logrando dos tardes de "No hay billetes" en su feria, una de ellas la de la ya histórica encerrona de Roca Rey el 2 de noviembre, una tarde en la que el torero peruano celebró sus diez años de matador y acabó el papel anunciándose en solitario. El torero peruano ha logrado numerosas tardes de éxito en el coso limeño en estos más de diez años.









