jueves, 8 de diciembre de 2016

MANZANARES PREMIADO CON LA PUNTILLA DE PLATA 2016 DE LA PEÑA EL PUNTILLAZO DE LIMA



JOSÉ MARÍA MANZANARES PREMIADO CON LA

“PUNTILLA DE PLATA 2016”

DE LA PEÑA TAURINA EL PUNTILLAZO DE LIMA

La Peña Taurina el Puntillazo de Lima otorgó el premio “Puntilla de Plata 2016 al matador de toros José María Manzanares por la lidia del toro “Veraniante” de la ganadería García Jiménez, corrido en quinto lugar en la quinta corrida dela Feria del Señor de los Milagros que este año ha sido conmemorativa de los 250 años de la plaza de toros de Acho.

La Peña Taurina El Puntillazo fue fundada en el año 1986 y es una de las asociaciones de aficionados más reconocidas de Lima. Desde el año 1989, otorga la codiciada “Puntilla de Plata” con la que se premia al matador de toros que realiza la mejor lidia según las condiciones del toro.

Para la valoración de las faenas, primero se evalúa las condiciones del toro para determinar si fue aprovechado en su totalidad, corregidos o menguados los defectos, sacarle el fondo de bravura, entre otros.  Asimismo, la evaluación considera la dirección de la lidia, el toreo de capote, los terrenos, la colocación del toro para el primer tercio, la ejecución, la brega y el orden del segundo tercio, la faena de muleta que incluye la ejecución de la suerte suprema.

Para la elección del premio se evaluaron las siguientes faenas:
1.       Julián López “el Juli” en la lidia del toro “Rabanillo” de Garcigrande lidiado en quinto lugar de la primera de abono.
2.       Enrique Ponce en la lidia del toro “Alucino” lidiado en primer lugar en la cuarta de abono de Juan Pedro Domecq.
3.       Alejandro Talavante en la lidia del toro “Orgía” lidiado en segundo lugar en la cuarta de abono de Juan Pedro Domecq.
4.       Alejandro Talavante en la lidia del toro “Malcosido” lidiado en quinto lugar en la cuarta de abono de Juan Pedro Domecq.
5.       José María Manzanares en la lidia del toro “Veraniante” lidiado en quinto lugar en la quinta de Abono de García Jiménez.
6.       Andrés Roca Rey en la lidia del toro “Pelifino” lidiado en sexto lugar de la quinta de abono de García Jiménez.

Luego de la evaluación que marca la seriedad de la elección, la votación fue la siguiente:

·         José María Manzanares, 20 votos
·         Julián López “El Juli” 1 voto
·         Los demás analizados no recibieron voto alguno.

                                                                                                                          Lima, 08 de Diciembre de 2016.

miércoles, 7 de diciembre de 2016

CARETAS : "EL MONARCA DE ACHO" Escribe Jaime de Rivero

"EL MONARCA DE ACHO"
Crónica de la 5°Corrida de Acho 2016

Roca Rey cortó 4 orejas y recibió el Escapulario de Oro. José María Manzanares brindó una faena soñada 
de muchos años. 

Revista CARETAS (Lima)
Escribe JAIME DE RIVERO

Otra gran tarde de toros se vivió en Acho. El cierre de feria fue a lo grande, con plaza llena y tres artistas con distinta concepción del toreo, que hicieron vibrar a la afición limeña lidiando seis toros de García Jiménez, que cumplieron con las justas en presentación, pero que embistieron sin excepción, destacando por su bravura los lidiados en 3°. 5° y 6°lugar.

Se esperaba mucho a Morante y no defraudó. Cortó una justa oreja al primero de la tarde, que humillaba con más clase por derecha.  Aunque no vimos lo mejor de su tauromaquia, hubo pasajes pintureros, como las finas verónicas y los derechazos templados en series que llevaban el sello propio de este artista sevillano. Molinetes y otros adornos fueron el preludio de una estocada en lo alto que tumbó al toro sin puntilla. Con el cuarto no hubo mucho con el capote y la muleta. Inició la faena con pases de tanteo a un toro que se movía pero sin mayor trasmisión. Por el derecho acudía con más claridad pero Morante no se acopló, dejando todo en silencio.

José María Manzanares estuvo cumbre en Acho. Fue el Manzanares de Madrid y Sevilla. El que torea con más clase del escalafón. Al segundo, que embestía con prontitud y nobleza, lo recibió por verónicas con las que templaba la embestida del burel.  Tras la pica y las banderillas, inició el tercio de muerte  por derechazos llevándolo templado en todo su recorrido. Como por el izquierdo se quedaba corto, retomó el derecho para –ahora si-  bajarle la mano. Faena breve acorde a las fuerzas de su oponente. Pinchó tres veces, dos recibiendo y una al volapié, para luego acabar con el astado, perdiendo una oreja. 

Saltó a la arena el quinto, “Veraneante”, para mostrar su bravura desde los primeros lances de recibo que el alicantino le endilgó con suavidad y soltura. Tras la buena vara de Cesar Caro, corta y precisa, llegó el quite por chicuelinas de manos bajas, que recordaron a las de su padre, que tantas veces las dio  en Acho.  La faena de muleta fue colosal por la pureza y profundidad de su trasteo.  Citaba al toro a varios metros de distancia y cuando entraba en jurisdicción lo embarcaba con la muleta adelante para llevarlo de largo, suave y lento, aprovechando la movilidad y el recorrido que mostraba el astado. Las series fueron de 7 u 8 muletazos, en los medios que fue en donde se desarrolló toda la lidia. Cada pase fue limpio, sin enganchar ni enmendar los terrenos, siempre llevando templado al toro por abajo. La plaza ya se debatía en el éxtasis cuando llegó un trincherazo rotundo que coronó el final de la obra. Con una estocada arriba en la suerte de recibir, cortó las dos orejas y dio una lenta vuelta al ruedo a los gritos de ¡Torero!  ¡Torero!. Esta faena fue completa de principio a fin, desde el primer capotazo hasta la estocada recibiendo, dejando una huella imborrable en la historia de la plaza como una de las mejores faenas que se han dado.  
El tercero,  pronto y gazapón, no permitió a Roca Rey lucir en el toreo de capa que es una de sus fortalezas. Tras la pica y las banderillas, el toro acudía a los llamados pero no era fácil, había que acoplarse a pocos. La clave de la faena era embeber al toro con la muleta templando a milímetros del hocico para llevarlo toreado y así hasta donde se quisiera. De esa forma, Roca Rey logró buenos muletazos con el toro barriendo la arena. En un descuido, citó descolocado y el toro acortó el viaje para hacer por el torero, que con recursos supo sacárselo de encima y hasta obtener réditos del mal momento. La estocada caída, fue de efectos fulminantes y la plaza pidió las dos orejas. Debió ser una por el defecto de la espada.

Tras la gran faena de Manzanares al quinto, Roca Rey salió decido con el sexto, que era bravo y codicioso. Brilló toreando a la verónica de rodillas levantando al público de sus asientos. Una vara corta dejó al bravo crudo para que el peruano pueda lucirse en el quite por gaoneras. Tras un buen tercio de banderillas, inició de rodillas en los medios para recibirlo con una espectacular arrucina y continuar con derechazos ligados, en medio de un griterío descomunal. Lo toreó por ambos pitones, destacando el derecho, por donde lo hizo hasta sin la espada de ayuda. Con la plaza entregada, se puso de rodillas nuevamente, resultando cogido sin consecuencias. Tremendismo innecesario ante un toro bravo que humillaba y con el que podía ahondar en el toreo fundamental, sobre todo, porque tenía mayor poder y trasmisión que sus hermanos. Mató de una estocada arriba con la que le conceden las dos orejas. 

Roca Rey sacó su inusual raza para torear de esa forma, con ese valor y entrega, minutos después de que un figurón como Manzanares protagonizara una faena autenticamente monumental, lo que es digno de un auténtico monarca, y cortar cuatro orejas en una tarde, lo que muy pocos han hecho.  Es el 13vo. de casi 300 toreros que han actuado en la feria desde 1946, que corta cuatro orejas a un lote de 2 toros, mientras que en dos oportunidades sólo lo han hecho Francisco Rivera "Paquirri" y Enrique Ponce.

Concluida la tarde, el Jurado designó a Andrés Roca Rey como ganador del Escapulario de Oro por un voto de diferencia, convirtiéndose en el primer torero peruano que lo gana en dos ocasiones y junto con Ángel Teruel, los únicos que los han obtenido en forma consecutiva. El Escapulario de Plata fue para “Veraneante” de la ganadería Hermanos García Jiménez, lidiado en quinto lugar por José María Manzanares. Sin restar méritos a las faenas de Roca Rey, Talavante, Ponce o El Juli, la de Manzanares fue notoriamente superior de principio a fin y debió recibir el premio oficial, cuya  concesión, lamentablemente, ha recaído en gente, regidores y aficionados, que no tiene suficientes conocimientos. 

domingo, 4 de diciembre de 2016

ROCA REY CORTA CUATRO OREJAS Y GANA ESCAPULARIO DE ORO Escribe JAIME DE RIVERO


Agencia EFE publicado en el diaro ABC y otros de España

Escribe Jaime De Rivero

Andrés Roca Rey y José María Manzanares han sido los grandes triunfadores de la quinta y última corrida de toros de la Feria del Señor de los Milagros, al haber cortado cuatro y dos orejas respectivamente, a un buen encierro de Garcia Jimenez, justo de presentación, noble y bravo, destacando  los lidiados en 3°, 5° y 6° lugar. 

Morante de la Puebla cortó una oreja al primero de la tarde,  al que recibió con finos lances a la verónica que son de sello propio. Inició su trasteo con pases de tanteo para continuar por el pitón derecho por el que el toro humillaba y embestía con más clase. Centró la faena en ese pitón, con derechazos rematados con el de pecho. Molinetes y otros pases de adorno fueron el preludio de una estocada en lo alto que tumba al toro sin puntilla. Faena corta que se premió con una oreja.

Con el cuarto que es abanto de salida, no hay nada con el capote porque el torero no se acopla. El de la Puebla Inició la faena con pases de tanteo a un toro que se movía pero sin mayor trasmisión, comprobando que por el izquierdo se reserva sin permitir lucimiento. Por el derecho acude con más claridad pero Morante no se acopla a sus embestidas. Mató de una estocada caída y atravesada,   

José María Manzanares estuvo cumbre en Lima. Al segundo, que embestía con prontitud, galope y nobleza, lo recibió por verónicas templadas que arrancaron los primeros aplausos.  Tras la pica y las banderillas, inició el tercio final toreando por derechazos siempre llevándolo templado hasta atrás. Por el izquierdo se quedaba corto, por lo que retornó al derecho por donde instrumentó buenos pases de mano baja. Faena corta de acuerdo a la fuerza de su oponente. Pinchó tres veces, dos recibiendo y una al volapié, para luego acabar con el toro de otro volapie. 

La lidia al bravo quinto fue un compendio de bien torear. El toro mostró su calidad y bravura desde los primeros lances a la verónica del alicantino que fueron ovacionados. Después de la buena vara de Cesar Caro, corta y precisa, vino el quite por chicuelinas de manos bajas, recordando a las de su padre, que tantas veces triunfó en Acho.  La faena de muleta fue colosal por la pureza y profundidad de su trasteo.  Citaba al toro a varios metros de distancia para embarcarlo con muletazos lentos, largos, y suaves, aprovechando la movilidad y el recorrido que tenía el astado, que peleó en los medios durante toda su lidia.  El torero intercalaba las series de derechazos con las de naturales, porque el toro era muy bueno por ambos pitones. Cada muletazo fue limpio, sin enganchar y llevando templado al toro por abajo. Un trincherazo de cartel frente al tendido 4 fue el broche final de la obra entre gritos de !Torero! !Torero!. Con una estocada arriba y fulminante, en la suerte de recibir, cortó las dos orejas y dio una lenta vuelta al ruedo en medio de una inmensa ovación.

El tercero, bravo, pronto pero gazapón, no permite que Roca Rey se luzca en el toreo de capa que es una de sus fortalezas. Tras la vara y las banderillas, el toro acude a los llamados pero no es fácil el acople y Roca Rey lo va metiendo en muleta de a pocos. La clave de la faena es llevar al toro embebido en la muleta a milímetros del hocico, pero si se le separa se desentiende y se descordina.  De ese modo Roca Rey logró buenos muletazos, largos, templados con el toro barriendo la arena. Lo citó descolocado y el toro se le quedó cortó con peligro, sacándoselo de encima con recursos incluidos hasta dos cambiados por la espalda, logrando réditos del mal momento. La estocada caída, fue de efectos fulminantes y la plaza pidió las dos orejas que le concedieron.

Después de la gran faena de Manzanares al quinto, Roca Rey salió decido a todo con el sexto, que era bravo y codicioso. Brilló en las verónicas de rodillas que remató con una larga cambiada que levantó al público de sus asientos. Una vara corta dejó al bravo crudo para que el peruano pueda lucirse en el quite por gaoneras. Tras un buen tercio de banderillas, inició citando de rodillas desde los medios para recibirlo con la arrucina y continuar con derechazos ligados. Lo toreó por ambos pitones, destacando el derecho, por donde lo hizo hasta sin la espada de ayuda. Se puso de rodillas nuevamente, resultando cogido sin consecuencias. Recurso innecesario cuando lo conveniente era ahondar en el toreo fundamental, porque el toro tenía muchísima calidad, recorrido y, sobre todo, mayor poder y trasmisión que sus hermanos. Mató de una estocada arriba con la que le concedieron las dos orejas.

Concluida la tarde, el Jurado designó a Andres Roca Rey como ganador del Escapulario de Oro del Señor de los Milagros 2016, convirtiéndose en el primer torero peruano que lo gana en dos ocasiones y junto con Ángel Teruel, los únicos que los han obtenido en forma consecutiva. El Escapulario de Plata fue para “Veranozo” de la ganadería Garcia Jimenez, lidiado hoy en 5to lugar por José María Manzanares.

jueves, 1 de diciembre de 2016

CARETAS "LA GRAN TARDE DE ACHO" CRONICA 4° DE ABONO


El magisterio inagotable de Enrique Ponce volvió a estremecer Acho.  
Enrique Ponce y Alejandro Talavante remecen los cimientos de Acho con faenas de antología y 
el público rendido a sus pies.

Revista Caretas
Escribe Jaime de Rivero

La plaza de Acho volvió a ser la de siempre. La que vibra, estalla y retumba como en las épocas doradas de Manzanares y el Capea, o de Manolete, Procuna y Bienvenida. Dos figuras del toreo en estado de gracia, Ponce y Talavante convirtieron la emoción en fervor, la pasión en delirio y el toreo en lo que siempre debe de ser, un arte de inigualable dimensión. 

La emblemática ganadería Juan Pedro Domecq se volvió a lidiar en Lima después de 16 años; un encierro bien presentado, noble y bravo, al que le faltó una pizca de transmisión para redondear. Todos embistieron -lo que no es usual-, permitiendo la gran tarde de toros.

Al que abrió plaza, que le costaba humillar en los primeros tercios, Ponce lo toreó a su aire, sin exigirle en las primeras series para luego, de poco a poco, bajarle la mano hasta hacerlo humillar, llevándolo largo, por el pitón derecho que fue el mejor. Con una estocada arriba, en el sitio, cortó la primera oreja.

La faena al cuarto fue una genialidad del Torero de Lima, no sólo por la composición estética sino por el esmero que empleó desde los primeros tercios. Construyó una faena cumbre a un toro que era remiso y al que hizo romper, que no es otra cosa que entregarse a embestir con franqueza hasta el final, línea divisoria que separa a los bravos de los mansos. La faena abundó en derechazos y naturales, lentos, ligados y rematados con los de pecho, largos y eternos, en medio de los gritos de ¡Torero! ¡Torero! y una sensación indescriptible que se apoderó equitativamente de toda la plaza y que el valenciano, con 17 ferias a cuestas y 25 años de toreo en Lima, sabe provocar como ningún otro.   

Cuando todo se creía consumado, el toro sometido y la plaza rendida, apareció la sombra negra de su toreo. La espada ¡la maldita espada! impidió nuevamente refrendar la genialidad de su obra con trofeos. Es inconcebible que un diestro tan formidablemente dotado para el toreo no haya podido dominar la suerte suprema después de tantos años y por la que ha perdido tantas puertas grandes. 

La vuelta al ruedo fue tan larga como apoteósica. Y al final, solo, en el centro del anillo, recibió una ovación atronadora de una multitud enardecida que lo reafirma, una vez más, como su torero predilecto. 
 
"Ponce es del once"  se escuchó en sol, donde el poncismo es incondicional.
Talavante estuvo soberbio con el primero, justo de presencia y fuerzas, que acudía con nobleza a los engaños. La faena transcurrió de menos a más, logrando los muletazos más limpios de la tarde pero que no terminaron de calar porque que el toro no transmitía lo suficiente. De un metisaca y una estocada tumbó al juanpedro, recibiendo una cerrada ovación.

La gran faena llegó con el bravo quinto, el mejor del encierro, al que citó de rodillas para recibirlo con pases y cambiados que estremecieron a la concurrencia. Continuó por naturales y derechazos, alternándolos con adornos, siempre llevando al burel cocido a la muleta y aprovechando su largo recorrido. 

Talavante hizo antología del arte de torear con series de seis y siete naturales sin moverse del sitio, causando verdadera conmoción. Terminó como empezó: luciéndose de rodillas y el arrimón final. Toreo de temple, mando y gusto, y sobre todo, de sello propio. De no haber pinchado, no se sabe qué habría ocurrido. Le dieron una oreja, y en medio del alboroto y la apoteosis, una interminable vuelta al ruedo.

Completaba la terna Joselito Adame, que es un buen torero pero nunca de la jerarquía de sus prodigiosos alternantes. Cortó una oreja al tercero y dejó ir un gran toro, el sexto, que en otras manos habría formado desorden.

Sin duda, las faenas de Ponce y Talavante han de sumarse a los machones gloriosos que sostienen la historia de la plaza, a los que aludía metafóricamente el incomparable Manuel Solari Swayne. En otros tiempos, se los habrían llevado a hombros por la puerta grande, aún sin cortar las dos orejas.


domingo, 27 de noviembre de 2016

PONCE Y TALAVANTE REMECEN LIMA --Escribe Jaime de Rivero

PONCE Y TALAVANTE REMECEN LIMA

Escribe Jaime de Rivero

Crónica para Agencia EFE, publicada por ABC, El Mundo, Terra y otros de España.

Una gran corrida de Juan Pedro Domecq permitió una gran tarde de toros en la cuarta corrida de la Feria del Señor de los Milagros en la plaza de Acho. Enrique Ponce, Alejandro Talavante y Joselito Adame, cortaron una oreja cada uno al bien presentado encierro de Juan Pedro Domecq, que embistió con clase, nobleza y bravura, destacando los corridos en 3,°4°, 5° y 6° lugar.

Enrique Ponce es Torero de Lima y lo demostró una vez más en Acho. Le cortó una meritoria oreja al que abrió plaza y que tenía la virtud de la movilidad.  La faena la estructuró por ambos pitones, aprovechando el recorrido del astado, sin obligarle ni presionarle.  Faena sobria por encima de las condiciones del toro, que le permitió pasear la primera oreja de la tarde.

El cuarto, colorado y bravo, embestía con prontitud y codicia los engaños. Los primero tercios fueron de estudio y  tanteo.  Con la muleta, el valenciano brindó una faena colosal llena de emoción y dominio, superando las dificultades del toro que en los primeros lances acudía con la cara alta. Ponce manejó los tiempos y la fuerza del toro con total precisión, calibrando una faena maciza por el dominio, el empaque y la rotundidad. Toreó por derechazos y siguió por naturales, de uno a uno, dejando la muleta muerta en la cara para llevarlo toreado hasta detrás de la cadera, ante la algarabía del público  que le gritaba ¡Torero! ¡Torero!. Las poncinas y el abaniqueo final  fueron el colofón de la gran faena que el estoque y el descabello impidieron coronar con trofeos, dando una vuelta al ruedo apoteósica con la plaza entregada a sus pies.

Alejandro Talavante reafirmó en Lima porque es uno de los grandes triunfadores de la temporada española. Estuvo aseado con el segundo de la tarde, con el que no llegó acoplarse del todo. La gran faena llegó con el quinto, un toro serio, hondo y cuajado, que fue el más bravo del encierro, y al que Talavante comprendió de principio a fin. Inició la faena de rodillas exponiendo muchísimo y poniendo la plaza de cabeza. La faena se soportó en el toreo fundamental por ambos pitones, como en los adornos, especialmente los cambiados y las arrucinas que ya son sello propio del torero. Un arrimón final puso la plaza a hervir. Mató en el segundo intento y cortó una oreja de ley. 

Con valor, esfuerzo y entrega, Joselito Adame cortó una meritoria oreja al tercero de la tarde, logrando muletazos de buena factura a buen toro, que fueron coreados por un público a favor. Una estocada caída no fue óbice para que le concedan el trofeo. Con el sexto, el diestro mexicano estuvo voluntarioso, lidiando en cercanías pero sin poder redondear faena con un gran toro de Domecq.


sábado, 26 de noviembre de 2016

LOS JUANPEDROS EN LA HISTORIA DE LA FERIA LIMEÑA Escribe Jaime de Rivero


Escribe Jaime de Rivero

La ganadería Juan Pedro Domecq es, seguramente, la mas importante en la historia del toreo, por el rol trascendental que ha tenido en la evolución de la tauromaquia a lo largo de varios siglos, conduciendo y transformando la bravura original de las castas fundacionales vasqueñas y vistahermosinas, hasta nuestros días.

Juan Pedro Domecq es la ganadería española que más ha lidiado en la Feria del Señor de los Milagros con 24 ejemplares hasta la fecha. De todas las ganaderías extranjeras que han participado en la feria morada, es la que se ha lidiado en más ediciones, 7.  

Teniendo como ganadero a Juan Pedro Domecq Diez, debutó en Acho la tarde del 30 de octubre de 1960, en un cartel cumbre con Antonio Ordoñez, Diego Puerta y Curro Romero.  El primer juanpedro que se lidió en la feria se llamó “Asistente” y correspondió a Antonio Ordoñez, quien resultó cogido en la ingle mientras concluía la faena de muleta. Con sangre en la taleguilla entró a matar, para luego ingresar a la enfermería a donde le llevaron la oreja concedida por el público. 

En la edición de 1961. Jaime Ostos, Curro Romero y Paco Camino lidiaron un encierro completo de Juan Pedro Domecq.

La ganadería jerezana repitió en Lima en los años 1962 y 1964 alternando con otras ganaderías españolas y locales.

En la feria de 1980, se lidiaron cinco astados de Juan Pedro Domecq, pero en distintas corridas, pues los estragos del viaje no permitieron completar un lote parejo como tampoco a los de Fermín Bohorquez, Antonio Perez y Atanasio Fernández que también se importaron de España. A pesar de que ese año los escapularios fueron declarados desiertos por el Jurado, sobre todos los toros brilló el bravo “Reservado”, estoqueado en sexto lugar por el matador Rafael Puga, en la sexta corrida de abono.

El 26 de noviembre del 2000, regresaron los juanpedros a la feria limeña. Lidió junto con el hierro de Parlade, también bajo el dominio de la familia Domecq, destacando precisamente el bravo “Halcón” al que Enrique Ponce le cortó  el rabo, el último que se ha concedido en Acho.

En el 2001 visitó Lima Juan Pedro Domecq Solis, quien dictó una conferencia magistral sobre la crianza del toro bravo, explicando a profundidad los estudios que había desarrollado a lo largo de 31 años, especialmente sobre la transmisión hereditaria de los caracteres de la bravura en el toro de lidia, y que están plasmados en una obra fundamental  "Del Toreo a la Bravura" que publicó en 2010, meses antes de fallecer en un accidente de carretera.

viernes, 25 de noviembre de 2016

EL DR. BAZAN ZENDER CONFERENCIÓ SOBRE LOS TOREROS MAS IMPORTANTE EN LA HISTORIA DE ACHO

El Dr. Carlos Bazán Zender en plena ponencia por los 250 años de la plaza de Acho
El miércoles 23 de noviembre se llevó a cabo la conferencia "LOS PRINCIPALES TOREROS DE LA HISTORIA DE ACHO" a cargo del reconocido cronista e investigador de la historia taurina peruana, el Dr. CARLOS BAZAN ZENDER, como parte del ciclo de conferencias organizadas por la Sociedad de Beneficencia de Lima Metropolitana y la Comisión Organizadora de las Actividades Conmemorativas de los 250 años de la Plaza de Toros de Acho.

El Dr. Bazán Zender, quien también es presidente del centenario Centro Taurino de Lima, realizó presentación magistral sobre los toreros que más han aportado a la historia de la plaza de Acho y a la evolución del toreo a lo largo de tres siglos, destacando a las grandes figuras y maestros que actuaron en el ruedo rimense desde el año 1766 hasta nuestros días.

El próximo Miércoles 30 de noviembre, a las 8:00 pm el Dr. Jaime de Rivero ofrecerá la conferencia “LA ARQUITECTURA DE ACHO Y SUS MODIFICACIONES EN 250 AÑOS”, que estará acompañada de fotografías, planos y documentos inéditos provenientes de distintas colecciones privadas. La cita también es en el Centro Español del Perú, en la Av. Salaverry Nº 1910, distrito de Jesús María, Lima.