domingo, 2 de diciembre de 2018

AGENCIA EFE --ROCA REY A HOMBROS EN EL CIERRE DE ACHO 2018


El Juli contundente pierde la puerta grande por la espada y Enrique Ponce magistral deja dos faenas importantes.
Joaquín Galdos obtuvo el Escapulario de Oro como triunfador de la Feria, mientras que el Escapulario de Plata fue para la ganadería El Olivar.

Escribe Jaime de Rivero

La feria del Señor de los Milagros llegó a su fin en una tarde de lleno en los tendidos en la que los tres toreros más importantes de la presente temporada y de las últimas décadas, brindaron una gran tarde de toros, a pesar del juego desigual y poco colaborativo de los astados de Sanchez Arjona.

El que abrió plaza, abanto, distraído y sin entrega desde los primeros lances, tuvo en frente a un maestro como Enrique Ponce que supo tapar los defectos del toro que tenía una embestía desigual y descompuesta.  Con la pañosa puesta siempre en la cara del toro, lo hizo repetir hasta meterlo en la muleta. Los mejores pasajes fueron sobre la mano derecha, por encima de las complicaciones de su oponente. Un pinchazo y una estocada desprendida le privaron de una oreja.
Ponce mostró nuevamente toda su maestría en la lidia del cuarto de la tarde, un tio que no embestía sino se defendía con mucho peligro. Cruzándose y con el toque fuerte de muleta, logró hacerlo pasar y, luego, repetir, siempre tirando con temple del remiso animal. Por la izquierda logró la mejor tanda, pero el toro no permitía mayor lucimiento. Faena que valoran los profesionales y los buenos aficionados por el marrajo inservible que tenia delante. Una estocada baja dejó todo en silencio. 

El segundo de la tarde, feo de tipo, no se prestó para el triunfo de El Juli. Peligroso, por reservón y mirón, el toro no repetía ni humillaba. Se le dejó crudo en el caballo, cuando era un toro para picarlo y pegarle. Si en banderillas fue complicado, empeoró aún más en la muleta, acudiendo siempre con la cara arriba. El Juli lo intentó con muletazos de uno en uno, sin mayor trascendencia. Mató de una estocada arriba y fue silenciado.

El Juli estuvo poderoso y contundente con el quinto, con el protagonizó una gran faena que no pudo refrendar con el estoque. Cortó una oreja de las dos que le correspondían por su enorme labor.
El diestro madrileño lo recibió magistralmente a la verónica dejando un remate torerísimo de mano baja, aprovechando la nobleza y repetición del astado. Tras un puyazo al relance, Julián quitó finamente alternando delantales y tafalleras que remató con una larga de cartel.  Todo hecho con temple, gusto y lentitud.  Inició su trasteo por alto, para luego mostrar todo su poderío toreando por derechazos, haciendo romper al animal. Con firmeza y autoridad, se lució en largos naturales que fueron instrumentados con mucho temple, que fue el signo de toda la lidia. Tres series sucesivas de circulares fueron el imponente colofón de una faena rotunda. Mató de pinchazo y estocada arriba pero atravesada.  

El terrible Juez, sin criterio, ordenó la vuelta al ruedo del toro que si bien colaboró a la obra, no merecía ese reconocimiento, oyéndose una fuerte protesta del público.
Los tres alternantes dieron la vuelta al ruedo luego del paseillo acompañando a la instituciones que
 defienden la tauromaquia en el Perú antes el prepotente ataque de los intolerantes antituarinos
Roca Rey triunfó nuevamente en la plaza de Acho. Cortó una oreja del tercero, un toro exigente, con hechuras, pero sin remate, que repitió rebrincado de salida, aunque con más celo y codicia que sus hermanos.  Lo dejó crudo en el caballo para luego cuajar un ajustado quite por chicuelinas. El toro que tenía guasa, sacó complicaciones en la muleta. Ciñéndose y aprendiendo al mínimo descuido. Roca Rey estuvo valiente, firme y dominador. Se impuso sin paliativos ante un ejemplar con peligro aun cuando su labor no pudo ser completa en cuanto al toreo fundamental. Unas bernardinas por la faja dieron paso a un pinchazo y estocada levemente desprendida, pero suficientes para cortar una oreja.

El peruano no se acopló de salida con el sexto, un toro soso y sin fijeza  que embestía por alto, sin humillar, desde los primeros capotazos  El quite de Roca Rey, por gaoneras, fue de máxima exposición y quietud.  Inició la faena con muletazos sobre la diestra y cambiados por la espalda. A partir de entonces, el toro ganó en fijeza facilitando su lidia. El trasteo se basó en el pitón derecho, aun cuando al natural lo toreó con la mano baja. Apuntando una gran serie por ese lado. El astado perdió fuerza y transmisión y la faena no terminó de coronar. Manoletinas finales y una gran estocada, delantera, le permitieron cortar dos orejas, cuando merecía una oreja sólida.



Feria del Señor de los Milagros. Con plaza llena se han lidiado 6 toros de Sánchez Arjona. Pitados en el arrastre, salvo el 5º -Palmito, nº 10, negro salpicado, de 504 kilos de peso- fue premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre. Desiguales de presentación, bajos de raza y sin clase, en líneas generales. Enrique Ponce, ovación con saludos y silencio; El Juli, silencio y oreja; y Roca Rey, oreja y dos orejas. 

Concluida la corrida, el Jurado oficial de la Feria, en decisión muy acertada, otorgó el Escapulario de Oro al matador peruano Joaquín Galdós, quien cortó tres orejas en la cuarta corrida de abono, mientras que el Escapulario de Plata fue para el toro “Belicoso“ de la ganadería peruana El Olivar, que fuera lidiado por Alfonso de Lima, en la segunda corrida de abono. Pocas veces una elección de escapularios ha sido tan coincidente y pacifica entre aficionados, como la de esta feria.

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