domingo, 25 de octubre de 2026

APLAUSOS - EL TEMPLE DE DAVID DE MIRANDA Y EL OFICIO DE RUFO DESTACAN EN LIMA Escribe Jaime de Rivero


Tarde de silencios en Acho. La terna hizo frente a un encierro bien presentado y manejable pero sin trasmisión.

Mucho interes hubo por la tercera de abono, en que se lidiaron toros españoles de El Capea y Carmen Lorenzo, propiedad de Pedro Gutierrez Moya "Niño de la Capea", quién recibió ovaciones durante la tarde, muestras del incondicional cariño que Lima le tiene por sus tardes de gloria en el ruedo bajopontino. La corrida estuvo bien presentada, fue encastada -embistieron todos salvo el quinto, pero baja de raza, sin codicia ni trasmisión. La mayoría de animales tuvieron recorrido y clase en la embestida, que fue humillando y rematando por abajo para tomar el siguiente muletazo. Si a estos toros se les sube la chispa, cuentan una historia de mayor calibre. 

Con el primero, justo de fuerzas, Fernando Adrián hizo lo mejor con el capote, el toro tomaba con fuerza las telas incluso haciendo algunos extraños, así lo supo llevar a los medios el matador, con más poder que arte. El castigo en varas fue medido, el toro sirvió en banderillas pero mostró poca fuerza en la muleta, desde las primeras series, sin que la faena trascendiera. Mató el diestro de estocada trasera y un descabello.

El segundo de salida fue soso, sin fijeza ni transmisión. No dijo nada en los primeros tercios. David de Miranda lo toreó con acierto, alargando las embestidas iniciales pero sin obligarlo en dos series limpias de derechazos.  Le bajó la mano y el toro respondió con mayor prontitud y recorrido, pero sin esa cuota de transmisión necesaria.Faena de mucho temple, administrando como contador colegiado las fuerzas del toro. Estocada entera pero caída, y tres descabellos.

El tercero abanto, noble y de muchísima clase, fue protestado de salida por su poco juego y fuerza. Tomás Rufo lo entendió muy bien en el último tercio, iniciando por alto, con pases de tanteo sin obligarlo. Lo dejó embestir a su aire, luciendo mucha clase y recorrido que aprovecharía en las tandas posteriores para bajarle la mano y arrancar ovaciones. Por naturales el toro embistió similar, barriendo la arena con el hocico, en una faena que no escaló porque al burel le faltó ese punto de casta necesario para ser de bandera. Rufo destacó y estuvo por encima, con una lidia que tuvo pasajes de gran estética y muletazos largos y templados de toreo fundamental por ambos pitones. Falló con la espada, y su labor fue silenciada.

El cuarto se desplazó pero con la misma combinación de sosería y nobleza que el resto del encierro. El inicio de faena de Fernando Adrián fue soberbio, atornillado en la arena y recetando muletazos por alto de todas las marcas. Con suavidad logró las primeras tandas de derechazos, pero cuando le bajaba la mano el animal perdía los remos y todo se diluyó. Media, entera y descabellos. Pitos al astado y silencio para el diestro.

El quinto, manso y suelto, demoró mucho en fijarse, se le  castigó demasiado en varas y fue banderilleado como se pudo, llegando tardo, mirón y reservón a la muleta. Desarmó a David de Miranda en la primera serie por la derecha y lo cogió en la segunda, sin consecuencias.Por naturales tampoco tenía faena. Insistió a pesar del inminente peligro. Dejó una estocada desprendida. Silencio.

El último, sin codicia ni transmisión, no permitió nada en los primeros tercios. Tomás Rufo lo lidió ajustado por naturales, extrayendo lo más provechoso de su noble embestida. Estocada baja y pitos para el astado.

Lima (Perú). Sábado, 24 de octubre de 2026. Feria del Señor de los Milagros. Toros de El Capea y Carmen Lorenzo (1º y 4º). Bien presentados, manejables pero faltos de transmisión en general.  Fernando Adrián, silencio y silencio; David de Miranda, silencio y silencio; y Tomás Rufo, silencio y silencio. Entrada: Tres cuartos de plaza. Los tres diestros y el "El Niño de la Capea" saludaron antes de la salida del primer toro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario